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Amor en tiempos de covid:
Desamor con sabor a Larios
Mayo de 2014.
"Tenemos que hablar".
Todo el mundo sabe como termina esa frase, todo el mundo se acojona al oírla porque, si la oyes, estás jodido... Pues bien, yo no creo que para todo el mundo esa frase signifique el fin... a veces, un "tenemos que hablar" termina en uno de los mejores polvos de tu vida a causa de ese miedo que habías sufrido el momento previo a la conversación.
Él quería hablar conmigo.
Yo quería hablar con él.
Las cosas no podían quedarse como estaban y los dos lo sabíamos.
"A las 22 en el bar de siempre".
Dos horas antes, reunión con mi amigas sobre que cosas debía y no debía decirle, sobre que tono utilizar, que cara poner, hasta que nivel de escote debía llevar...
Pues bien. Llegamos, nos sentamos, pedimos un cubo de quintos y... "¿Qué tal fue el ViñaRock?"
Y todo a tomar por culo...
Ni una palabra sobre todo aquello que teníamos que hablar. Ni un intento de cambio de conversación por parte de ninguno de los dos. Ninguna necesidad de decir todo aquello que tanto queríamos decirnos el uno al otro.
A las dos de la mañana nos echaron del bar después de tres cubos de quintos. Andamos hasta la esquina donde se supone que nos teníamos que despedir y terminamos comiéndonos la boca como dos quinceañeros encima del capó de un coche...
En ello estábamos, mordiéndonos el cuello y con sus manos por dentro de mi pantalón cuando de lejos veo de reojo (entre morreo y morreo necesitaba abrir un poco los ojos teniendo en cuenta el nivel de alcohol que llevaba encima) a un hombre que parece que se acerca a nosotros.
Nosotros a lo nuestro y el hombre se para enfrente, deja algo en el suelo y nos suelta "Así llevo menos peso". Se da media vuelta y se va.
Nos separamos y vemos una botella en el suelo. Él la recoge y TACHAAAAAN! Una botella de LARIOS ENTERA, POR ABRIR, CON PRECINTO Y TODO!
o_O o_O o_O
Nuestras caras eran un poema... En serio un hombre anónimo nos había dejado una botella, de regalo, ahí, a nuestro lado, mientras nosotros parecíamos dos lapas???
Cogimos la botella, nos fuimos a mi casa y terminamos lo que habíamos empezado en mitad de la calle con la botella de Larios encima de la mesa del escritorio...
Creo que no es necesario decir que esa historia terminó mal... Si las conversaciones que empiezan con un "tenemos que hablar" nunca terminan bien, mucho menos las historias que no hablan cuando realmente tienen que hacerlo.
En fin... que las cosas terminan mal se hablen o no se hablen, pero si tienes una botella de Larios para ahogar las penas, gratis, y que compartes con tus amigas, puede que hasta merezcan la pena
Prision Boy
Empecemos con una de las historias más míticas de mi vida paranormal...
Verano del 2010. En el pueblo
Me encontraba siendo la camarera del único pub que había en toda "la contorná". Gente de los pueblos de alrededor venía a beber/jugar al futbolín/dardos. Yo hacía unos meses que lo había dejado con el que yo creía iba a ser el hombre de mi vida (es lo que tiene tener un novio desde los 15 años, que eres gilipollas) y ya empezaba a desaparecer ese sentimiento de odio vomitivo hacia todo ser humano con pene.
Y ahí estaba él, todos los días, apoyado en la barra, con sus 15 años más que yo preguntándome noche tras noche si me quería casar con él. A cualquier otra mujer en el REEEEEEEEESTO del mundo le habrían saltado todas las alarmas de "ERROR, ALÉJATE DE ÉL" pero era taaaaan gracioso y me hacia taaaaaaanto caso (que era lo que básicamente necesitaba yo, que me hiciesen caso) que ignoré todas las señales fluorescentes que aparecían cada vez que me pedía un gintonic.
Pero en los pueblos todo se sabe, así que calladita como una puta (solo lo sabían mis amigas más amigas y porqué si no les cuentas a tus amigas que tienes una aventura con un tío mucho más mayor que tú, no es una aventura) me iba a pasear con él noche sí, noche también, por caminos recónditos en los cuales no nos pudiese ver nadie.
Se termina el verano, abandono el pueblo para volver a la universidad. Empiezan las clases acompañadas de un sms (WhatsApp¿?¿? Eso que es¿?) o dos por semana de mi... de mi... bueno, de este tío.
Hasta que llega el día D.
Me voy a cenar a casa de unos amigos (estos amigos que son de tu zona y con los que necesitas juntarte de vez en cuando para recordar "la terreta") y cuando llego están todos con los ojos como platos mirando la tele: "Madre mía que lo han pillado", "Qué fuerte!! Al lado de mi casa y yo sin enterarme", "La mare que l'ha parit al tio eixe! Si parèixia un tio normal!"
Yo, inocente de mi, sin entender un carajo que estaba pasando, pregunto que qué están viendo, a lo que me responden: "Tía, que han pillado a un chico de nuestro pueblo con miles de plantas de marihuana!! Lo acaban de encerrar!!! Ah, si tu lo conocías, si iba al pub donde trabajas, se llama (PIIIIIII)"
O_o
No podía pestañear, notaba como mi cara se iba poniendo cada segundo más blanca y era incapaz de articular palabra...
Salí del comedor, me metí en el baño y lo único que pude hacer fue reírme a carcajada limpia. No sé si de risa nerviosa, o si realmente la situación ya me pareció tan subrealista y graciosa como lo es años más tarde.