Me daré una ducha y observaré como el agua recorre mi cuerpo desnudo y suave. Los dos juntitos en la ducha, mientras que el agua nos cae en el cuerpo, lentamente.
El tiempo es como si fuera más lento, él me mira y yo le devuelvo su dulce mirada, sonreímos los dos a la vez mientras no dejamos, de mirarnos, el agua sale calentita y él se acerca a mí y yo a él.
Él tropieza y se cae, se intenta agarrar a algo pero no puede (se detiene de nuevo el tiempo) y se da con la esquina del mueble, con tan mala suerte que se abrió la cabeza.
No me lo puedo creer, no soy capad de racionar y lo primero que se me ocurre es llenar la bañera de agua, y sin pensármelo dos veces, meto el secador enchufado en la bañera y morir electrocutada.
La chica pensó que su amado había muerto, pero solo estaba inconsciente. Él hombre al despertar y ver a su amada muerta, se cabreo mucho. Tanto que decidió sacarse la vida en el muelle (donde había conocido a la mujer) y ahorcarse con un corazón tatuado en el pecho que ponía: Te odio zorra, juraste matarme a mí primero.