Dicen que solo el primer amor logra romper completamente el corazón. Que los demás solo llegan para irse pero nunca se llevan los pocos pedazos que este deja.
Que toda ausencia se siente en los huesos y en la manera de respirar, que cada suspiro cuenta pero que ninguno le llega a ese primer suspiro, a esa primera vez que olvidamos como respirar.
Y nos tiemblan las piernas al mismo tiempo que las lagrimas recorren nuestros cachetes sin pedir permiso. Se siente un vacío y el corazón vuelve a latir lenta y desganadamente. Aun así sobrevivimos, aun así nada pesa como la primera vez, aun así nos sabemos guerreros porque estamos de pie a pesar de haber estado en pedazos.
Le debemos eso al primer amor, le debemos la fuerza de haber sobrevivido a tanto dolor, a tantos días de contar la ultima vez que le vimos pasar, la ultima vez que sus labios recorrieron nuestro cuerpo. Le debemos que la ultima vez de todos los demás es mucho mas soportable, que cualquier ausencia se vuelve nada a comparación de nuestro método de supervivencia.
Dicen que el primer amor viene para hacernos fuertes, para enseñarnos que antes de darlo todo al otro tenemos que darnos todo a nosotros, que nos hace trizas pero también nos enseña a reconstruirnos.
Dicen que el primer amor nunca se olvida y no se si sea por el cariño que le tuvimos o por el cariño que nos enseñó a tenernos.















