Clarissa Parry y Sally Seton (Clarissa Dalloway y Sally Rosseter)
Este era su sentimiento, el sentimiento de Otelo, y lo sentía, estaba convencida de ello, con tanta fuerza como Shakespeare quiso que Otelo lo sintiera, ¡todo porque había bajado a cenar, con un vestido blanco, para encontrarse con Sally Seton! Ella iba vestida de tul color rosado, ¿era posible? De todos modos, parecía todo luz, todo esplendor, como un pájaro o como un levísimo plumón que, llevado por el viento, se posa un instante en una zarza. Pero nada hay tan raro, cuando se está enamorada (¿y qué era aquello sino amor?) (...). Entonces se produjo el momento más exquisito de la vida de Clarissa, al pasar junto a una hornacina de piedras con flores. Sally se detuvo; cogió una flor, besó a Clarissa en los labios. ¡Fue como si el mundo entero se pusiera cabeza abajo! (Woolf, 1999, p. 29).
Una de los elementos de la novela de Virginia Woolf, La señora Dalloway, que es sin duda importante de destacar, es el romance que se da entre las entonces Clarissa Parry y Sally Seton (posteriores Señora Dalloway y Lady Rosseter), no solo por ser uno de los hitos más importantes en la vida de la protagonista y uno de los hechos que recuerda con mayor cariño, sino por exponer un tema complicado y muchas veces ignorado: el amor de una mujer a otra.
Dentro de la narración de Woolf, cada vez que esta se posa en la perspectiva de Clarissa, es interesante notar cómo esta adquiere tonos más acompasados y suaves mientras se habla de Sally y se describe este joven romance. Apuntando a la nostalgia, Clarissa recuerda este amor de juventud como algo puro e integral, distinto al que se siente por los hombres. Sally había sido la mejor amiga de Clarissa, pero inevitablemente la admiraba en secreto, describiéndola más de una vez como alguien de mucha belleza y de puro resplandor.
La novela, por otra parte, hace hincapié en los amores femeninos de Clarissa Dalloway. Es importante decir que no se menciona específicamente a ninguno de estos, además de Sally, pero sí se afirma que para la señora Dalloway podía ser habitual enamorarse de mujeres.
Frente a esto, la perspectiva que adopta Woolf para hablar de este tema resulta interesante, describiendo este romance no sin pocos detalles, de forma larga y tendida y sin pudores. La naturalización de este tipo de romance resulta clave para lograr este efecto, algo a resaltar tomando en cuenta que la novela fue publicada originalmente en 1924 y temas como el lesbianismo podían resultar tabúes o poco morales dentro de una sociedad hetero normada, cuestión que se vive hasta el día de hoy. Es importante recordar que los episodios de homofobia, aun cuando la comunidad LGBT+ está más presente que nunca, se siguen repitiendo.