Resulta y acontece que la ausencia de Holly y mía, es nada más ni nada menos por que estamos en francia visitando a nuestros padres en compañía de mi hermano mellizo.
Espero verlos pronto y les llevaré muchos obsequios ♥ - Caroline
Solo las luces de los postes que iluminaban la carretera eran las que hacían que Jeff supiera que todo era realidad y, sobretodo, que seguía vivo.
Se supone que era su turno de dormir antes de que Sam le pidiera que lo ayudara manejando una parte del camino hacia Dalton… Dalton… ¿Cómo era posible que un lugar ahora le aterrara? Realmente no estaba muy emocionado por volver. No podía culparlo del todo. Fue ahí conde conoció a la gente que lo había hecho tan feliz en algún momento. Algunos aun lo hacían. Y otros lo hacían pero tenía que impedir que lo hicieran.
Sus ojos se sentían pesados, pero no por el sueño. Lloraba en silencio. Sam estaba en el asiento del conductor con la radio prendida, no sabía si él estuviera en la misma condición que él. En su mente podía imaginarse a él en el asiento del copiloto, charlando y riendo junto a él. Que Sam detuviera el auto, algunos momentos solo para besarlo. ¡Dios! Extrañaba esos labios. Lo extrañaba todo a él.
Esto estaba comiéndoselo internamente. No sabía como algunas personas podían simplemente ignorar cualquier comentario negativo y seguir con sus vidas como si no hubiera pasado nada. Jeff siempre había tenido el defecto de preocuparse de más por querer complacer a todos a su alrededor y, sobretodo, no ignorar lo malo que decían de él.
Lo extrañaba. Lo tenía a menos de un metro de él y lo extrañaba.
Su vista comenzó a volverse borrosa cuando comenzaron a llegar mensajes a su celular. Josh… No sabía si estaba en condiciones de conversar con él. No quería decir cosas de las cuales después de arrepintiera. Josh se preocupaba por él y siempre lo demostraba. Jeff estaba consciente de eso, pero ahora no podía pensar claramente para aceptar el cuidado del mayor. Pero… ¿Qué? ¿Una oportunidad?...
Era eso por lo que Jeff había luchado por mucho tiempo sin tener éxito. Y ahora de la nada se la estaba pidiendo. Eso solo complicaba más su mente. ¿Qué debía hacer? No quería perder al chico solo por negársela. Comenzaba a tomar mas sentido todo lo que le había dicho… Jeff necesita un tiempo a solas.
Después llegó uno inesperado de Lance. Gracias a Dios, pues era al que necesitaba en ese momento… Al parecer al chico le estaba yendo muy bien en Londres. Eso lo hizo sonreír. Lance lo hacía sonreír. Era difícil hacerlo en ese momento, pero Lance no era una persona cualquiera. Era el que siempre lo hacía sentirse mejor y lo ayudaba a aclarar desde el más pequeño hasta el mayor enredo de su mente. No quería imaginarse que sería de él si no estuviera en su vida.
Ahora una llamada de Caroline. Esa chica llegaba a su vida solamente para contagiarlo con su energía y positividad. No tuvo mucho éxito en este momento por desgracia, pero definitivamente le movió el corazón de que de alguna manera se enterara de que no estaba bien y se tomara el tiempo de hablarle. Esa chica era asombrosa.
Después de que la chica colgó. Jeff volvió a acostarse en el asiento trasero mirando por encima del respaldo el cabello oscuro de Sam. Era un poco difícil, todo estaba oscuro. Escuchaba la radio prendida en alguna estación con música antigua pero que había tenido mucho éxito. Quería extender su mano y acariciar su cabello. Quería sentarse y acercarse a él para susurrarle al oído. Quería besar su mejilla y sus labios. Lo quería a él. A él y a nadie más.
Sam se había mostrado muy fuerte cuando todo pasó. La cena había sido muy difícil… Por poco y Jeff pierde el control. Pero tuvo que hacerlo, tenía que hacerlo por el chico a su lado. Fingiendo que todo estaba bien con una sonrisa en la boca.
Comenzaba a dejar de importarle lo que decían los demás. Nadie iba a sacar a Sam de su corazón… Comenzó a llorar y así continuó hasta que se quedó dormido, esperando a que Sam lo despertara con caricias y abrazos para decirle que era su turno de manejar… No… decirle que todo estaba bien y que él estaba a su lado. Que nunca lo dejaría solo.
Después de llegar a casa la noche anterior, al igual que varios de los días pasados, encontraron a la familia dormida, así que intentaron hacer el menor ruido posible al subir a la habitación de Sam. Al entrar a su cuarto, el castaño aseguro la puerta y se fundió en un nuevo tierno beso con Jeff, parecido al del estudio hace unos momentos. Ahora podían disfrutarlo un poco más. Cada vez podían sentirse más comodos con lo que hacían. El cansancio comenzaba a invadirlos a ambos así que decidieron interrumpir su momento de romanticismo para irse a la cama. Jeff entró en el baño del chico para desvestirse y para realizar su usual ritual médico antes de irse a acostar. Se acomodaron muy juntos, como acostumbraban y les gustaba, y se dispusieron a dormir. Ahora Jeff simplemente indico al moreno que se volteara en la cama.para que su espalda quedara pegada al pecho del rubio y este, a su vez, arroparlo con sus brazos. Jeff tardo un poco en conciliar el sueño. Se quedaba muy quieto en su lugar, pero estaba muy ocupado escondiendo su nariz en el cabello de Sam como para dormir. A la mañana siguiente Sam, *cucharita pequeña*, se despertó primero que *cucharita grande* y comenzó a estirarse haciendo que Jeff abriera los ojos para descubrir el motivo de no sentir el calor de su cuerpo cerca. "Buen día." Le dijo con voz ronca y volvió a cerrar los ojos.
¿Cómo era posible perderse en menos de 5 minutos de separarse de su acompañante? Solamente a Jeff le podían pasar esas cosas.
Ese día habían acordado hacer algo diferente a solo pasar el día en la playa, Jeff le había dicho que quería conocer algún lugar divertido. Santa Monica fue la primera y mejor opción de Sam, así que después de almorzar subieron al auto y se dirigieron hacia allá.
Era un lugar impresionante, la feria en un puerto, las playas, la zona comercial... Jeff no paraba de asombrarse con todo eso. Después de dar un pequeño recorrido por toda la ciudad, fueron a Third Street Promenade a pasear y buscar algo de comer. Después de calmar el estomago siguieron con el paseo ahora a pie por todas las tiendas y lugares interesantes en esa zona. Jeff se quedo viendo los aparadores de una tienda de ropa cuando escucho a Sam decirle que iría a comprar un helado para ambos... Y fue la ultima vez que lo vio.
Después de varios mensajes para encontrarse, fue él mismo quien encontró a su castaño compañero. Se acercó a él sin decir nada y sin que se diera cuenta y al acercarse lo suficiente tapo sus ojos y se acerco para susurrarle al oído. "¡Te secuestraré!"
Ya era la madrugada del día que llegarían y Jeff comenzaba a aventar bostezos para todos lados mientras conducía. Definitivamente la emoción de estar manejado un auto impresionante, ya se le había pasado. Sam despertó después de un tiempo insistiendo-le en tomar el volante nuevamente. Jeff estaba algo cansado por lo que no le peleó mucho lo contrario. Y la siguiente vez que despertó, ya estaban llegando a casa de su amigo. Arregló un poco su despeinado cabello amarillo antes de bajar del auto. La familia ya los estaba esperando, eso puso a Jeff un poco nervioso pero todo salió bien.
Al parecer tendría que dormir con Sam esa noche. A el no le afectaba en absoluto, no era la primera vez que lo hacía, solo esperaba que los padres de Sam no se molestaran por eso.
Durmieron todo lo que quisieron el resto de la madrigada y gran parte del día. Bajaron a desayunar después de haberle levantando, aun sin muchas ganas, los viajes son muy exhaustivos. Y después decidieron ir a visitar la playa de enfrente de la casa.
Era una tarde muy tranquila y agradable. Por fin Jeff estaba conociendo esa gran ciudad. Sam primero fue a meterse en las olas mientras Jeff comenzaba a tomar foto de todo con su celular y aprovechaba para saludar a algunos amigos por mensaje. Después dejó toda la tecnología a un lado y se le unió a Sam en el mar. Al llegar lo hundió en el agua solo para molestarlo, pero siguieron jugando como pequeños.
Suspiró, otra clase más y su jornada laboral sería completada... por hoy
El tema de hoy era Polinomios.. pues tenía que sustituir a la de matemáticas, puff valla sorpresa la vieja siempre se echaba sus tequilas encima las noches de jueves, más sin embargo esto no era suficiente para que holly estuviera de mal humor, no se como pero siempre encontraba una forma de hacer sus clases divertidas, aunque en estos tiempos no era la maestra preferida de de ciertos estudiantes..
Parece que hoy todo iba a estar de su parte,minutos más tarde sonó la campana, fastidiosa como un cabello enredado pero el dulce sonido de gloria retumbaba por todo dalton,por fin! un descanso de 30 minutos, 30 minutos que debía aprovechar así que decidió que no iba a almorzar hoy más bien iba a tomar una siesta así que recogió sus cosas se sentó y recostó su cabeza en el escritorio, cubrió su rostro con su cabello rubio y cerró sus ojos