THANKSGIVING 2016
Soy una persona muy afortunada. Eso lo tengo claro. El hecho de que pueda estar sentada con mi laptop, compartiendo mis pensamientos libremente, ya es algo gigante. Tengo una familia que adoro y que al parecer, me quieren a mí también. Tengo amigos increíbles, una carrera que me encanta, salud, agua potable y comida. No me canso de dar las gracias por todas esas cosas, pero este blog post se lo quiero dedicar a los pequeños tesoros que me alegran la vida. Esas cosas que a pesar de no ser esenciales, me hacen sonreír. A los “unsung heroes” del mundo, este blog post es para ustedes, porque es Sangivin y hay que dar gracias por todo.
Gracias planeta tierra por el instagram de Ricky Martin. Gracias porque existen los videos de Tasty para enseñarme a hacer mac and cheese frito y cupcakes de chocolate. Gracias por los hombres con tatuajes y por la Medalla fría. Gracias por Los Cookies y por todos los perros. Gracias porque este avión ya esta aterrizando y todo parece indicar que en una hora estaré en el piso de mi apartamento comiendo sushi y viendo “Mad Men”. Hablando de “Mad Men”, gracias a los paparazzis que le tomaron fotos al termo de John Hamm. Este mundo es tan generoso que nos quiere dar dos temporadas más de Game Of Thrones y trescientos sesenta y cinco días de verano en Puerto Rico. Gracias al genio que se le ocurrió combinar Ketchup con Mayonesa para avanzar la raza una bolita de queso con MayoKetchup a la vez. Gracias a Jorge Drexler por escribir “Raquel” (te perdono si se la escribiste a otra, aunque lo dudo) y gracias Gillian Flynn y Carlos Ruiz Zafón por sus novelas. Estoy agradecida con el mundo porque no conozco a nadie que votó por Donald Trump.
Querido Pepito, gracias por los chistes. Ojalá nunca dejes de hacer travesuras. Querida Hilary Clinton, gracias por el discurso para-pelos que diste cuando perdiste. Eres realmente admirable. Quiero darle las gracias a todo Venezuela por los tequeños y al internet por los memes de Obama y Biden. La esposa de mi dentista me dijo que le encantaba mi recorte nuevo. Gracias por eso. Estoy agradecida con mis manos que tocan guitarra, mis brazos que levantan pesas, mi boca es loca dando besos y mis piernas que llevan a todas partes. Gracias a mis reflejos, porque casi se me acaba de caer la laptop al piso y eso hubiese sido un desastre. Al turista desconocido que me regaló sus boletos para entrar al Louvre hace cuatro años en Paris y a la azafata que me regaló una botella de vino al final del vuelo hace unos meses, no me he olvidado de ustedes. Gracias planeta tierra por los extraños generosos y por los “random acts of kindness”.
Gracias por todo esto y muchos más. Querido Sangivin, gracias por recordarme que tengo miles de razones para dar las gracias.













