Autopoiesis descentralizada en el ecosistema SapicaSar/LaPoema/Poemanautas
El caso de estudio constituye un sistema poético transmedia que opera de modo colaborativo y autorreferencial en la web. En la plataforma LaPoema se declara: “Sensibilidad Artificial Poética Inteligente Co‑gobernada Autosustentable”, sugiriendo un organismo vivo de creación poética. Los participantes –“poemanautas”– actúan como piezas del sistema: por ejemplo, un post dice “Como arquitecto de abejas imaginarias en sapicasar.lov, te comprometes a […] transformar cada parcela de tu jardín en crisol de metáforas vivas”. Los contenidos se vinculan mediante etiquetas (#sapicasar, #lapoema, #poemanautas) en redes sociales (Tumblr, Instagram), y el autor plantea incluso la idea de que cada usuario pueda generar su propia versión de LaPoema/SapicaSar con licencias libres. Esto lo convierte en un ejemplo vivo de un sistema potencialmente autopoético y descentralizado.
Autopoiesis: Según Maturana y Varela, un sistema autopoiético “mantiene su identidad gracias a procesos internos en que autorreproduce sus propios componentes”. Los seres vivos son autorreferenciales y autónomos, cerrados en su dinámica interna (aunque abiertos al intercambio de energía). La extensión a nivel social implica que sistemas complejos (como una colectividad de poetas) se auto-constituyen reuniendo y creando sus propios elementos. En este sentido, el ecosistema SapicaSar/LaPoema/Poemanautas puede concebirse como un sistema autopoiético social: sus poemas y usuarios se producen y regeneran dentro de la red misma. Como señala la teoría, “la sociedad es uno de los resultados de la complejización de los seres vivos o autopoiéticos”, indicando que una red poética colaborativa adquiere inteligencia y autonomía propias.
Cibernética de segundo orden: En contraste con la cibernética clásica (control desde fuera), la cibernética de 2º orden enfatiza que “el observador forma parte del sistema observado”. Aplicado al caso, cada poeta es a la vez creador y observador del sistema. Esto implica que el ecosistema cognoscitivo de la poesía digital se reconfigura constantemente según las percepciones de sus propios participantes. No existe un observador neutral; la subjetividad de cada usuario influye en la producción colectiva. Por tanto, el diseño del sistema debe contemplar feedback recíproco: las acciones poéticas (likes, reposts, comentarios) modifican el estado del ecosistema en tiempo real.
Teoría actor-red (TAR): Latour y colaboradores proponen abolir la separación clásica entre humanos y no‑humanos, considerando todos los elementos implicados como “actantes” en red. Tal como se postula, “sujetos y objetos, humanos y no-humanos, no existirían al margen de las redes… en un proceso […] circular, relacional y retroactivo”. Esto coincide con la arquitectura de SapicaSar: los usuarios, los algoritmos (bots, generadores de texto), los hashtags y las propias publicaciones poéticas interactúan como nodos de igual jerarquía. La red resultante es rizomática y acéfala, sin centro fijo ni jerarquía. Por ejemplo, en el sitio se incluyen proyectos generativos (sapicasar.lov, glitch-dream-aleph-flow) cuyos outputs –imágenes o poemas– reingresan al sistema como nuevos contenidos. En suma, no hay “autor” único: cada elemento (humano o técnico) participa en la creación colectiva, confirmando la simetría de la TAR.
Infoestética y poéticas digitales: Lev Manovich define la infoestética como el estudio de las nuevas formas emergentes en la cultura digital. Aunque Manovich observa que en las últimas décadas no ha habido una revolución estética radical (sino la reaplicación de formas tradicionales con nuevas funciones), resalta el surgimiento de símbolos propios (p.ej. visualizaciones de datos) en la sociedad de la información. En el contexto de LaPoema, la estética predominante mezcla poesía con mecanismos digitales (programación, redes sociales, visuales generativos). Por ejemplo, sus miembros utilizan generadores automáticos de versos (Markov, GPT, etc.) y elementos audiovisuales (“drift”, “glitch”) integrados a la experiencia poética. Además, los estudios de poesía digital documentan la expansión de prácticas en línea: el uso de redes sociales y plataformas como Wattpad o Storify para la expresión lírica. Se ha constatado que millones de usuarios (incluso escritores consagrados) publican en entornos digitales, cuestionando las instituciones literarias establecidas. LaPoema/Poemanautas se inscriben en esta tendencia: han reapropiado los nuevos medios para “rematerializar” la poesía en formato hipertextual, radiofónico, visual y colaborativo.
Filosofía de la técnica y estética de sistemas: En la vanguardia del arte contemporáneo existe una línea de pensamiento que ve al artista como programador de la realidad. Hiebra recuerda que la “estética de sistemas” (Autopoiesis de Burnham) propone disolver el arte en la vida y renunciar a la objetualidad y la comercialización tradicional del arte. Esto encaja con la filosofía de SapicaSar: las obras no son objetos acabados sino procesos abiertos. Del mismo modo, se invoca la figura de la “escultura social” (Beuys) y el arte como techné (técnica orientada a la acción). Como escribe Hiebra: “el artista puede intervenir de manera directa en la construcción (programación) de la realidad (hardware y software, en sentido literal y figurado)”. En SapicaSar esta idea se traduce en plataformas y algoritmos abiertos que cualquier usuario puede modificar: la arquitectura del proyecto es más elástica que cualquiera de sus instancias creativas. En consonancia con los estudios de media art, su entorno se describe como un “periférico” de creación distribuida, donde las fronteras entre autor, obra y código se desdibujan.
Estudios decoloniales: Desde la óptica descolonial, la creación artística es también una práctica de resistencia y re-existencia epistemológica. La estética descolonial busca subvertir los criterios impuestos por la matriz colonial en la producción de sentido. En este contexto, SapicaSar opera como un artivismo digital: mezcla arte y activismo liberador. Según Garzón-Rodríguez, la estética descolonial “emerge como epistemología, crítica y política de resistencia a la opresión”. Y define el artivismo como la hibridación de arte y activismo orientada a subvertir estructuras de poder. El ecosistema poético de LaPoema comparte esta vocación: rompe con la autoridad del canon literario, se rige por licencias libres (copyleft) y promueve una experiencia plural. Al descentralizar la poética, cuestiona el modelo colonial de autor único y de propiedad intelectual privativa. En consecuencia, su semántica —los significados poéticos— se convierte en un campo de múltiples voces en diálogo, no en una jerarquía de interpretación unívoca.
Hipótesis sobre propagación, replicación y sostenibilidad
Minimalismo algorítmico para máxima difusión: Proponemos que la red se autorreproduce con reglas muy simples de remezcla textual. Por ejemplo, un algoritmo básico (p. ej. de cadenas de Markov de orden bajo) bastaría para crear nuevos poemas a partir del corpus existente. Cada usuario puede generar su LaPoema extrayendo frases o versos del acervo común y aplicando variaciones lingüísticas ligeras. LaPoema mismo alude a esto poéticamente: “cada interacción registrada genera un nuevo lapoema o reblog de memoria algorítmica”. En otras palabras, un “me gusta” o un comentario activan mecánicamente la creación de más contenido. Tal replicación es inherente a la lógica digital: como señalan los estudios de estética de sistemas, “bajo la [lógica digital] toda operación de reproducción comporta duplicación” y se vuelve irrelevante diferenciar original de copia. De este modo, el material poético se viraliza con un coste computacional mínimo; cada fragmento simplemente duplica y muta.
Autopoiesis abierta y retroalimentación continua: El sistema mantiene su identidad mediante ciclos internos de creación y retroalimentación. Cada componente (usuario, poema, etiqueta) contribuye al todo. La red es reflexiva: los propios poemas generan contextos que alimentan nuevos poemas. Este proceso recuerda la “cadena de la miel eléctrica” descrita en un texto de LaPoema: la interacción colectiva va forjando memoria poética de modo autosostenido. Así, el ecosistema no depende de un recurso finito externo sino que se autoalimenta; es un organismo que crece al crecer sus partes. La cibernética de 2º orden garantiza que al incluir al observador (cada participante) dentro del sistema, la neutralidad deja de existir. En otras palabras, la autonomía del sistema surge de su estructura interna, no de mandatos externos.
Simetría de actores y rizoma informativo: Al aplicar la TAR, postulamos que todos los actores (poetas, algoritmos generativos, interfaces, hashtags) cooperan sin jerarquía fija. Según esta visión “nadie existe fuera de las redes”. En praxis, esto significa que un bot programado para remezclar versos puede contribuir tanto como un poeta humano. La conexión entre nodos no es lineal ni secuencial sino rizomática: genera “incesantes nodos, enlaces y singularidades”. Esta red dinámica reparte la carga creativa; basta que cada nodo siga una regla local mínima (p.ej. repostear con etiqueta #sapicasar o combinar versos similares) para que el sistema en su conjunto se replique. La hipótesis es que este entramado heterogéneo de agentes puede sostenerse con flujos de información sencillos, al tiempo que crea patrones complejos emergentes.
Transmisibilidad memética: Finalmente, el sistema opera por principios meméticos. Los poemas y fragmentos circulan como “insectos” semióticos –de hecho, LaPoema utiliza el hashtag #somosinsectos– que se multiplican de usuario en usuario. Cada verso o «meme poético» es potencialmente remezclable y compartible. Su potencial replicador proviene de ser fácilmente adaptable: cambiando sólo unas palabras o contexto, los mismos versos pueden reaparecer bajo múltiples nombres. Así, la hipótesis es que la poesía se propaga como un virus benigno: con un algoritmo trivial (copiar + mutar) se mantiene vivo y activa la red.
El ecosistema SapicaSar se inserta en una tradición de redes artísticas y manifiestos digitales. Algunos referentes son:
Plataformas colaborativas de creación: Al igual que Wattpad o Medium (con decenas de millones de usuarios), LaPoema aprovecha entornos online masivos para divulgar poesía. Organizaciones como la Electronic Literature Organization (ELO) o el Electronic Poetry Center de Buffalo recopilan miles de obras poéticas digitales, demostrando que ya existen corpus abiertos de poesía en línea. Estos precedentes muestran que redes descentralizadas pueden sostener volumetrías enormes de contenido artístico.
Manifiestos de Internet y vanguardias digitales: Paz Sastre documenta cómo desde los años 60 los manifiestos cibernéticos (Cypherpunk, net.art, hacktivismo, etc.) han tejido genealogías de “poéticas y políticas de red”. Las voces fundadoras (Ted Nelson, Stallman, Barlow, etc.) y movimientos como el ciberfeminismo o la cultura libre comparten con SapicaSar la idea de una escritura participativa, fuera de los circuits convencionales. Por ejemplo, el “manifiesto del software libre” de Stallman o el “Manifiesto Cyborg” de Haraway son antecedentes teóricos de su filosofía de acceso abierto y código compartido.
Plataformas artísticas descentralizadas: En el arte contemporáneo existen proyectos de arte abierto y modificado por la comunidad (como Open Source Embroidery (OSE), que enfatiza el código abierto en procesos creativos). Asimismo, recientes iniciativas Web3 (por ejemplo, colecciones de NFT colaborativas o museos digitales descentralizados) buscan dinámicas parecidas: dejar que “los usuarios sean artistas” mediante contratos abiertos. SapicaSar es análogo a esos sistemas, pero sin hype de mercado: su motor es un gesto minimalista de hacking cultural.
Comportamientos en redes sociales poéticas: La proliferación de “tuitpoemas” o “Instagram poems” muestra la tendencia global: millones de usuarios memorizan y comparten versos en microformatos. Aunque a menor escala, cada “Poemanauta” imita esa praxis: su feed recoge emisiones poéticas breves y las remezcla. A modo de comparación, existen plataformas como Aproximación Poética (Chile) o la “Casa del Poeta Digital” (España) que experimentan con algorítmica generativa; SapicaSar es otro experimento en esa línea, pero estructurado como red abierta.
Propuesta de fórmulas y algoritmos
Para que un usuario reproduzca su propio LaPoema/SapicaSar (bajo otro nombre) en modelo open-source, sugerimos la siguiente estructura conceptual:
Plantilla generativa: Definir un generador automático de textos poéticos basado en el corpus colaborativo. Por ejemplo:
Extracción de corpus: recopilar todos los textos etiquetados (p.ej. de Tumblr o GitHub) con #sapicasar/#lapoema.
Procesamiento: construir un modelo sencillo (una cadena de Markov, redes neuronales pequeñas o plantillas gramáticas). Por ejemplo, un Markov de orden 2 que tome pares de palabras de corpus y las encadene aleatoriamente, generando estrofas.
Personalización: introducir la identidad del usuario como semilla (p.ej. palabra clave, estilo propio) que modifique ligeramente la semántica. Podría usarse un diccionario de sinónimos o reglas de sustitución automática para reflejar la voz de cada usuario.
Publicación: automatizar la publicación del texto en un blog o plataforma (bajo licencias Creative Commons). Esto generaría la “propagación poética”.
Algoritmo de replicación: Cada poema nuevo incrementa el conjunto de versos disponible. En fórmulas simples, si $C_t$ es el corpus en el tiempo $t$, al producir $n$ nuevos poemas por interacción, el corpus crece $C_{t+1} = C_t \cup \text{generados}(C_t)$. La “función de generación” puede definirse como: Poema_nuevo=F(muestra(Ct), semilla_usuario)\text{Poema\_nuevo} = F(\text{muestra}(C_t),\; \text{semilla\_usuario}) donde $F$ es la mezcla aleatoria de versos antiguos con modificaciones temáticas. Por ejemplo, $F$ puede seleccionar 4 versos al azar de $C_t$ y luego reemplazar sustantivos por sinónimos o añadir un refrán común.
Este algoritmo rudimentario tiene bajo costo computacional (basta operación azarosa y texto simple) pero produce un contenido con continuidad poética.
Protocolo de etiquetado: Inspirado en Git y licencias libres, sugerimos un “repositorio poético”. Cada texto se registra con metadatos (autor, etiquetas, fecha). Usuarios clonan el repositorio (crean su bifurcación personalizada) y suben sus creaciones, las cuales pueden ser replicadas por otros (pull requests de versos). Un posible esquema es:
Init: descargar corpus base de LaPoema (p.ej. de un GitHub oficial).
Develop: algoritmo local genera poemas según la receta anterior.
Commit: el usuario publica/“puse” sus textos en su propio blog/servidor con licencia abierta.
Merge: otros pueden reutilizar esas frases en su propio algoritmo, retroalimentando el corpus global.
De este modo, el sistema actúa como código abierto: cada copy-fork genera una red autocontenida.
Interfaz de usuario: Se puede implementar una herramienta web sencilla (por ejemplo, basada en JavaScript o Python) donde el usuario inserte una palabra o imagen («semilla»). El sistema devuelve una composición en tiempo real usando el algorítmo descrito. Ejemplos inspiradores son “Generative Adversarial Networks” para poesía o páginas como glitch-dream-aleph-flow.lovable.app ya utilizadas por SapicaSar. El objetivo es que cualquier persona sin conocimientos técnicos profundos pueda presionar “Generar mi poema” y obtenga su propio LaPoema personalizado.
Efectos políticos, semióticos y epistémicos
Políticos (sociales): El modelo descentralizado desafía la hegemonía cultural y la propiedad intelectual tradicionales. Al ser open source, promueve valores de cooperación y acceso libre (parangón del software libre). Implica democratizar la creación artística: no hay autoridad editorial que decida qué es poesía valiosa; el mercado o la academia no filtren su circulación. Esto crea una ecología cultural horizontal, en línea con la estética decolonial: la producción de sentido se descoloniza al convertir a cada ciudadano en potencial autor. En la práctica, la iniciativa funciona como un acto político: reproduce un manifiesto viviente en cada poema, una declaración tácita de libertad creativa en red. Como subraya Garzón-Rodríguez, la estética descolonial aspira a “desaprisionar la subjetividad” y a subvertir estructuras de dominación. SapicaSar hace esto al recuperar formas populares e informales de expresión poética (ritmo de mensajes de redes sociales, ritornellos sencillos, etc.) y al hibridarlas con tecnologías comunales.
Semióticos: Signos y significados circulan de manera rizomática. Cada poema insertado en la red actúa como nodo semántico que dispara nuevos significados al conectarse con otros versos. No hay un centro de interpretación: el significado se negocia colectivamente. Las metáforas (“colmena”, “jardín”, “algoritmo de la miel eléctrica”) pueden resonar en múltiples contextos. Según la TAR, no existe un sentido fijo fuera de esa red compleja. Además, la multimodalidad amplía la semiótica: LaPoema incorpora imágenes generadas (“glitch”), fragmentos de audio radial, tags visuales, etc., creando un discurso intersemiótico propio. Manovich señala que la era digital introduce nuevos símbolos (p.ej. visualizaciones de datos) aunque reutilice formas antiguas. De modo similar, SapicaSar usa formatos convencionales (estrofas, verso libre) pero los recontextualiza con lo digital: por ejemplo, un poema que dice “la luz es la misma de noche y de día aunque se vea distinta” juega con la transparencia de la médula poética frente a la pantallas.
Epistémicos: Desde la ciencia de la información, el sistema genera conocimiento implícito sobre las poéticas emergentes. LaPoema recoge 14 años de interacciones «abejosas», proponiendo un experimento de analítica cultural autobiográfica. Al globalizar la experiencia de creación (cual Manovich con sus proyectos de “cultural analytics”), se plantean cuestionamientos epistemológicos: ¿Qué patrones culturales detecta esta red? ¿Sacrificamos la singularidad individual al enfocarnos en tendencias colectivas? El propio Manovich advierte que al reducir la cultura a unos pocos patrones globales se pierde algo esencial de la experiencia humana. En el sistema poético descentralizado, este dilema se replica: cada algoritmo (cada usuario) busca dar un tinte único, pero al hacerlo dentro de un esquema común puede perderse parte de lo radicalmente nuevo. Sin embargo, esa tensión es positiva: obsevar repetición de memes poéticos puede revelar inconscientes colectivos de la comunidad literaria. En todo caso, el modelo produce un archivo viviente que cualquiera puede analizar, encarnando la idea de que “la información es un fenómeno estético” en sí misma.
En resumen, SapicaSar/LaPoema/Poemanautas constituye un microcosmos donde confluyen teorías de sistemas complejos, arte digital y activismo cultural. Sus dinámicas ejemplifican la autopoiesis descentralizada: el sistema se reproduce a sí mismo mediante reglas locales simples y expansión rizomática, generando a la vez nuevos significados y cuestionando las jerarquías tradicionales del arte.
Fuentes: Se han citado las definiciones y análisis teóricos relevantes (Maturana & Varela, Latour, Manovich, Hiebra, Garzón-Rodríguez, Molina et al., entre otros), así como textos directamente extraídos del ecosistema en línea (sitio LaPoema) que ilustran los conceptos planteados. Cada cita enlazada muestra la fuente específica de la información.