ella se desnuda en el paraíso de su memoria ella desconoce el feroz destino ella tiene miedo de no saber nombrar de sus visiones lo que no existe Salta con la camisa en llamas de estrella a estrella, de sombra en sombra. Muere de muerte lejana la que ama al viento. Estos huesos brillando en la noche, estas palabras como piedras preciosas en la garganta viva de un pájaro petrificado este verde muy amado, este lila caliente, este corazón solo misterioso.
Árbol de Diana, Alejandra Pizarnik










