A donde los llevan sus pies
Amor y miedo danzan inalcanzables en otro plano. Van de la mano y sus miradas no se desvían ni por el mínimo lapso. Amor posee una belleza única Deseo de todos, fruto de un Dios ya olvidado. Miedo es delgado y frágil. Tiembla ante el sueño que vive, el de poder tomar su mano. Danzan cada melodía unidos, inalcanzables en otro plano. Ningún ojo los percibe, pero bailan al ritmo de los corazones. Danzan cada melodía manteniendo la mirada, inalcanzables.
Ningún ser los percibe tan unidos, pero son uno. Ellos lo saben. Amor es dulce. Perdió la razón de los días y el espacio. Entregó sus sentidos poco a poco. Cuando quiso darse cuenta ya estaba entregada a sus brazos. Miedo es tímido. Vive entre sombras contando las horas esperando volver a verla. Solo siente el aire en su interior cuando respira a su lado.
Vienen de mundos distintos, y se encontraron por casualidad en un rincón olvidado de este planeta. Cruzaron sus caminos y perdieron sus rumbos. Ya no recuerdan si tenían un destino marcado. Desconocen a dónde los llevan sus pies, pero caminan felices lado a lado. Amor está feliz. Teme que el miedo de Miedo traiga desgracia, pero lucha por demostrarle que ya no está solo. Miedo está feliz. Teme que Amor se canse de su amor tímido y algo distante. Su conexión va más allá de los sentidos. Comodos en su cama se aman y viajan. Bailan en otro plano. Bailan eternos en trance, frenesí desesperante y adictivo. Bailan fuerte al ritmo de los corazones. Y bailarán mientras dure la música. Ojala sea eterna. De una manera u otra, el amor y el miedo van de la mano. Aunque sea en silencio. Y en silencio se aman. Y en el amor se pierden y vuelven a encontrarse.
Dedicado a Mariana, en su cumpleaños 27,













