Sus ojos... Las ventanas de su alma, una alma tan fria y tan fuerte que no cualquiera podría quebrar, tenía el don de hacer que todos quisieran estar a su lado. ¿Cómo podía dejar que aquel angel con semejantes ojos decidiera partir hacia otro horizonte y olvidar nuestra historia? Imposible, luché y luché por su amor, lo hice hasta ya no poder más, hasta que mis brazos cedieron, mis manos se adormecieron, y mi corazón no pudo más. Jamás pude ver esos ojos de nuevo, jamás pude sentir ese calor que me penetraba, pero nunca olvidé lo que se sentían esos últimos días de ruego, se sentía como el verdadero infierno, porque ese ángel se había convertido en un demonio, o peor, siempre lo fue.
Lys B.












