Todo se vino abajo en silencio,años colgados de un hilo.
No fue el mundo, fui yo mismo,
mis decisiones mordiéndome vivo.
El ruido no calla,
pero ahora lo uso.
Del fondo del pozo aprendí a empujar.
Haré del dolor una escalera, de la ruina un lugar para alzarme.
Cada caída me vuelve más frío, más consciente, más difícil de quebrarme.
No es un regreso…es una advertencia.
Caí.
Me rompí.
Miré de frente al vacío.
No pedí ayuda.
Me levanté.
Lo que no mata afila los huesos, lo que traiciona enseña a sangrar.
Ya no me hundo en la nostalgia, la convierto en fuerza para aplastar.
Haré de cada error una montaña, la escalaré con rabia y verdad.
No vuelvo igual, no vuelvo limpio,
vuelvo más fuerte…y no pienso parar.











