¿Qué es el conocimiento?
Ésta simple pregunta ha derivado de muchos años de reflexión y teorías por parte de muchos filósofos y personas curiosas. ¿Qué es el conocimiento? ¿Podemos conocer todo lo que nos rodea? ¿Puede nuestra realidad estar nublada por nuestros sentidos? Para empezar, el conocimiento es aquella creencia de la que estamos seguros y podemos demostrar mediante evidencias, por lo que podríamos decir con certeza que la Torre Eiffel se sitúa en París debido a que lo confirman los cientos de millones de personas que lo han comprobado visualmente.
En mi opinión, somos seres limitados por lo que no podemos captar toda la realidad del conocimiento, sin embargo siempre que decimos que conocemos, conocemos algo, lo decimos basándonos en algo de lo que estamos seguros, o simplemente en nuestra propia experiencia. Ésta es una de las grandes maneras de conocer algo, ya que tu experiencia te guía para el descubrimiento y la comprensión de un asunto referente a la realidad, y el razonamiento de ésta te ayuda a conocer aquellas cosas que no se encuentran en la experiencia. Es decir, podemos llegar a conocer una silla por que la hemos percibido y nuestra experiencia nos dice que podemos sentarnos en ella, pero gracias al razonamiento sabemos cuáles son las mejores formas de sentarnos en ella, como utilizarla o como mejorarla.
Además, para la percepción de esta realidad, es necesario representarla mediante los estímulos que recibimos y que influyen en nuestros órganos sensoriales, y después interpretarlos creando una imagen única por medio de la imaginación. De esta imagen única, por medio de la abstracción, hayamos un concepto, eliminando lo particular de las percepciones y quedándonos con lo importante. Es este concepto en el que nos vamos a basar para hablar del conocimiento. Éste puede ser un objeto real, es decir, que forma parte de nuestro mundo real-empírico, como un árbol; un objeto ideal, aquella realidad generada por nuestro pensamiento e imaginación, como las entidades matemáticas o los “quarks”; o simplemente un valor, que son las relaciones particulares entre un objeto real y uno ideal, como pueden ser la bondad o la maldad.
En conclusión, el conocimiento es una fuente ilimitada de la que no podemos conocer más que lo que nos permiten nuestros sentidos y percepciones. No podemos saber si algo es cierto o no, simplemente nos basamos en nuestras experiencias para decir que conocemos algo, sea real, ideal o un valor.
















