La iglesia necesita jóvenes que sean ejemplo de una vida agradable a Dios.
No permitas que te hagan menos por ser joven, al contrario, que en ti brille la luz de Cristo y sea una lámpara para la vida de otros.
Tomate un minuto para pensar de qué manera tu vida impacta a otros, ya sea positiva o negativamente.
Y si estas consciente de que quizás nos has Glorificado como deberías al Señor, se sincero en oración y pide perdón, para que puedas levantarte y caminar de manera distinta.
En Cristo siempre hay esperanza, y la juventud es una etapa muy hermosa que podemos aprovechar al máximo con Dios.
No confundas libertad con echar tu vida a perder, no necesitas agradarle a otros ni seguir a la multitud. Tu naciste con un propósito, agradar a Dios y seguir su ejemplo.
Esfuérzate y se muy valiente. 💛













