Ser Padres hoy; nuestros temores como padres.
“Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza” Salmo 56:3
Frecuentemente, escuchamos en nuestros círculos de amistades decir: “Hijos pequeños, problemas pequeños, hijos grandes... problemas mayores”. Este tipo de comentario describe de forma muy sencilla el grado de dificultades que vivimos los padres durante el crecimiento y la formación de nuestros hijos.
Todos los Padres compartimos los mismos deseos para los hijos, queremos una educación de calidad, una buena cobertura médica, buena alimentación, recreación, oportunidades para su formación profesional, entre otros. Los cuidamos tanto que muchas veces, el excesivo cuidado y protección les impide experimentar los sinsabores naturales de la vida que moldean la personalidad de los hijos.
Entre padres también hablamos de los temores y angustias que nos causan verles crecer, sabiendo que pasan a formar parte de una sociedad cada vez más multiforme. Pero coincidimos en que cada familia es un mundo distinto del otro, compuesto por su propia costumbre, valores y prioridades. Cada familia cuenta con sus propias normas internas, con sus propias restricciones, prohibiciones y permisividades.
A medida que crecen, los hijos nos enseñan nuevas realidades, situaciones a veces absurdas y otras veces complejas pero que para el mundo del adolescente parece ser intenso y no debe ser tomado a la ligera. Hoy existe una variedad de situaciones que no se asemejan en nada a la simple y sencilla juventud de los 90. Hoy se plantea situaciones que invaden la vida de las familias, Instituciones sean publicas o no, organizaciones, locales y extranjeras con diversidad de ideas o corrientes de pensamientos que inundan la formación de nuestros hijos. Estas situaciones exigen urgente reacción y preparación de los padres.
Actualmente existen temas que debemos abordar con mucho más cuidado que de unos 20 o 30 años atrás, como ser:
1. Sexualidad: La sexualidad es asumida de manera muy distinta por los jóvenes de hoy. El valor ya no es absoluto, el valor actual es relativo, por lo que la relación sexual es entendida hoy como una interacción humana tan común, desechable, fácil como trivial, carente de valor, razón o sentimiento. Satisfacer el “ahora” es relevante. No importa el después, el mañana, el futuro. Es "aestetic” (término parecido a cool de nuestra época) vivir el momento. Por tanto, la formación sexual de nuestros hijos hoy es tan importante para nosotros, que determina nuestra satisfacción como padres. El diálogo directo, sincero y permanente, sin fatiga resulta la más eficaz herramientas con que contamos los padres para enfrentar una realidad tan presente como la libertad sexual.
2. Autoestima: Creemos que el autoestima es el eje principal en la personalidad de nuestros hijos, por él giran tanto la predisposición a la felicidad como la frustración, la depresión y el sin sentido de la vida del cual tanto anuncian hoy día nuestros jóvenes. El amor propio, es y será siempre determinante para encontrar le sentido a la vida, incluso con el mandamiento de Jesús (Mt 22: 37-39) nos enseña que debemos amarnos primero uno mismo para poder amar a los demás como a sí mismo. Pues la ausencia del amor propio genera los males más comunes de nuestra sociedad, como la intolerancia, el desprecio, la falta de empatía, la depresión, incluso los trastornos de alimentación (anorexia, bulimia) el suicidio, el consumo de drogas y muchos otros. Aprendimos que como padres debemos guiar a nuestros hijos a aprender a amarse, valorarse.
3. Ociosidad: Esta pandemia nos reveló un nuevo temor, la ociosidad. Que consiste en la pérdida del tiempo que uno dispone por causa de la inactividad. La ocupación y uso adecuado del tiempo de nuestros hijos hoy es un tema por demás preocupante. El interés por emplear un adecuado uso del tiempo. El Celular, Las redes sociales, la realidad virtual, Internet, han hecho de nuestros hijos personas distantes, ausentes e indiferentes. La pérdida de interés por el deporte, las rondas de amigos con conversaciones amenas, las sanas distracciones, paseos, típicos juegos de adolescentes, están siendo sustituidas por el uso de celulares y el consumo excesivo de redes sociales.
Sin duda, la lista queda muy corta, pero queda al libre albedrio de cada lector engrosar la de acuerdo a la experiencia de cada familia.
Natalia y Christian





