Las Edades de Millás: Y tú qué harías si te quedaras una noche encerrado en El Corte Inglés
“La fantasía es un útero materno inmenso”
Reconozco que lo primero que me enganchó a escuchar a Millás en este pódcast de la Cadena Ser, fue su premisa. ¿Acaso, alguien, no ha tenido ese sueño alguna vez? Quedarse encerrado en un centro comercial toda la noche era el equivalente a tener todo el mundo adulto en tus manos. Y lo peor, es que, cuando eres adulta, desearías que el mundo fuera así, de un tamaño manejable, aunque tenga cinco pisos y el tercero sea Territorio Vaquero.
Imaginar qué ocurre cuando se apagan las luces, si es que cobran vida algunos objetos cuando se cierran las puertas, o cómo sería probar una siesta en todos los colchones viscolásticos con una selección Gourmet de chucherías y bombones, suena a un plan muy tentador, cuando eres niña, e incluso todavía hoy, más de 20 años después. ¿Y qué formato hace crear imágenes y mundos paralelos en tu mente más que el audio?
Quizás si esto fuese un reportaje de televisión, se rompería esa magia de la fantasía que es crear ese periplo por las plantas del Corte (ya, con confianza) junto a Millás y Paqui Ramos, y acompañarles en sus gamberradas que, con 76 años, hace Juanjo como si fuéramos todos nosotros con 8, con 13, hasta con 30. Ese enfoque de la vejez en los capítulos de este pódcast en la que se descubre que, sí, envejecemos pero seguimos siendo dentro los mismos que 50 años atrás, para mí es una punto de vista en el que jamás había escuchado profundizar. Puede que por esa mala prensa de la vejez, puede que porque mi juventud ya me tenía ocupada con miles de estímulos mucho menos introspectivos y futuristas.
Sobre la forma del pódcast, hay que hacerse la pregunta que flota en el aire: ¿Es esta sección de Millás en A vivir que son dos días, un pódcast como tal? ¿O es solo un contenido a la carta del programa? Es un tema espinoso, pero, en mi opinión, en un formato como este se cumplen varios de los rasgos de un pódcast: Un tema definido, la vejez desde otra perspectiva, otro tono que le da una entidad propia, más allá de una sección, además combina un buen diseño sonoro que aprovecha todos los elementos del ambiente para crear una atmósfera que incluso te hace sentirte en ese Corte Inglés, descorchando una botella junto a Paqui y Juanjo. También ese punto de discusión, que podemos encontrar en los pódcast conversacionales y aquí exploran Millás y Javier del Pino. Narrativo, documental y conversacional, ¿alguien da más?
Como dice Juanjo, la fantasía es un gran útero materno, y en este rato que yo he estado creyéndome junto a él, un Willy Wonka algo más cínico, una visitante en esta fábrica de chocolate que es El Corte Inglés de noche, me he sentido en casa, esa casa que es la infancia, que no nos abandona nunca.













