Invocación Antigua a Hécate — Sangre, Velo y Verdad
(voz de Séverac, linaje de las quemadas, las que ven)
Madre de los cruces, la que camina donde el nombre se pierde, la que ve cuando los ojos mienten, escúchame. Por la sangre que me trajo hasta aquí, por las mujeres que ardieron sin gritar, por la memoria que late en mis huesos como un tambor antiguo, te llamo. Hécate Enodia, Guardiana del Umbral, abre mis ojos por dentro. Arranca los velos de engaño, déjame ver la verdad de los corazones aunque duela, aunque rompa, aunque me deje sola con lo que es. Que ninguna lengua falsa me roce. Que ninguna sombra se adhiera a mi camino. Que todo mal que me busque se pierda en tu noche antes de tocar mi puerta. Madre, protégeme. Protégelos a ellos, a los míos, a los que duermen bajo mi nombre, a los que respiro bajo mis alas. Con tu fuego limpia mi senda, quema las ataduras invisibles, rompe los lazos tejidos con mentira, haz sal lo que fue veneno, haz ceniza lo que quiso dañarme. Yo no pido dulzura. Pido claridad. No pido descanso. Pido verdad. No pido milagros. Pido ver. Que los lobos caminen delante de mí. Que tu antorcha preceda mis pasos. Que tu llave cierre lo que debe cerrarse y abra solo lo que sea limpio. Por la sangre, por la sombra, por la noche que recuerda, quedo sellada en tu protección. Así sea. Así camine. Así se haga.
La Mujer del Dragón













