-
Y ahí vamos de vuelta… Otra vez con ese tema.
¿Se les dice así o es impropio? Entiendo que la música clásica maneja un compendio de léxico específico, que desde ya no se cuál es. No me imagino a mi misma yendo al Teatro Colón a escuchar un tema. Uno escucha una orquesta, un ballet, una ópera, una sinfónica y esas cosas. Pero no un tema. Tal vez sería como esos conceptos específicos de las disciplinas. Que los arquitectos a las aperturas les dicen vanos, porque arcadas son las que causan vómitos. O que para los diseñadores es gradiente y no degradé. Igual no creo que lo que él está tocando sea un tema. O una arcada o un degradé. Ahora suena bastante bien, pero nuestro falso vínculo estudiante-docente ha llegado a un punto en el que puedo sentir claramente dónde cometió un error. Consecuencias de estar involuntariamente en cada una de sus 47 prácticas de este mes. Seguramente cerremos el saldo total en 55, que suele ser el promedio que maneja. Eso si el vecino del séptimo H no concreta finalmente las tentativas de homicidio que viene enarbolando. Veremos qué será lo que ocurra primero.
Recuerdo que las primeras veces me preocupé. Llevábamos lo suficiente para desarrollar un promedio de prácticas, y después de la primera amenaza el mismo bajó significativamente los siguientes dos meses. Tenía que practicar bastante, considerando que siempre la pifiaba en la misma secuencia descendente, y que probablemente la notación que seguía no era correcta. No había manera de que no le faltaran una o dos notas. Lidiar con la incomodidad de esas prácticas espantosas me hizo replantearme si debía continuar escuchando o volverme discípula del señor del séptimo. El hombre es especialmente sensible a los errores. Los riesgos de vida se incrementaban conforme la música se deformaba más. Aunque una vez que quedó claro que sus amenazas eran (en principio) simples ladridos vacuos comenzó a repuntar. Ahora solo había que aprender a convivir con notaciones a medio marcar, ser potencial cómplice de un crimen y directora de casting para La Voz Argentina.
Por alguna razón que desconozco, la señora mayor del séptimo G (no se cuál es el requisito para adquirir un séptimo piso en este edificio, pero lo intuyo) considera que la música instrumental del Barroco es una pista fenomenal para exhibir sus dotes como cantante. Que no les digan que no pueden perseguir sus sueños. La disfonía, falta de entonación, de afinación y de civismo no deberían ser obstáculo suficiente para no bendecir a quienes logren sobrevivir a escucharlos.
Una pista, una voz, público y alaridos. Entonces es una ópera… O un recital.
O un karaoke. O un juicio por jurado.
Veremos qué será lo que ocurra primero.













