Cuando digo que las paredes me hablan no lo digo como un chiste aislado de un pequeño incidente conclusión de mi alucinación.
Las paredes me hablan, son absorbentes y maleables, enganchan mi pelo entre sus baldosas y me cambian de lugar la habitación. Convierten el espacio en una estancia enfermiza y como cambiaformas se camuflan ante el que cruza la puerta.
Las paredes me hablan, me susurran, se me esconden y se mueven, pero también me acompañan, convierten en terapia cada ducha en la cocina y comida en el baño...no era así?, no sé, quien soy yo para imponerle a mi casa una utilidad.











