Si muero quiero que sea en mi ciudad.
Sé que mi sangre es roja como flor de abril y mi gente blanca como hueso de bagual,
no reniego de a quien amo ni de la bandera que levanto.
Me contó mi padre que un cura le dijo que Melo estaba maldito,
que la energía era pesada y se tenía que exorcizar;
si es así que mis gusanos alimenten un ceibo,
volvere como luz mala cuando camines lejos del rancho,
seré parte del mito local,
pero quiero morirme en mi ciudad.
No solo morirme, también trabajar.
Quiero que todo lo que me nutre sea devuelto a lo que me regó,
al amor de mis vecinos, al cuidado de mis amigas,
al como me enseñaron que se hace comunidad.
Quiero que el amor que milito abrace también a mi Melo,
que la utopia que sueño no este solo en mi cabeza.
Que leerle cuentos al abandonado y juntar para el que se quedo sin nada sea la norma,
que reclamar por lo injusto no sea un grito ahogado ni alarma de persecusión.
Quiero morirme en mi Melo, en mi ciudad. Quiero morirme y quiero habitarlo.
Que sea posible para otros también existir en una realidad donde el contrabando no sea lo definitorio.
Poder clavar mis dedos en la tierra y que se hagan raíz. Fundirme en la siesta eterna de mi india.
Que cuando mis ojos se cierren, lo ultimo que vean sea mi cerro.
Levantar el nombre de la ciudad desde dentro, que ser del interior no es bastardeada,
que tenemos derecho a no morir en la capital.
Que no muera la historia Arachana, que me la quiero aprender para antes de morirme, poderla contar.
En mi barrio hay mil ausencias en una olla que dejó de calentar, pero el fogón siempre puede volver a encenderse,
a la gente siempre se la puede volver a invitar.
Aun prendo velas por los fantasmas; por los que vienen, que siga siendo fertil mi suelo arachan.
Saravia sigue plantada para cada desfile, la batucada aun se escucha en enero,
y en algunos barrios perdidos todavía hay canto popular.
Como Juana pidió, le pido yo a mi amante, si muero que me arroje semillas y a flor de tierra me haga enterrar,
para subir por las raíces vivas y poder a mi Melo adorar.