El niño dentro de ti [Viñeta]
Cuando le pedían que definiera desde su perspectiva a su pareja a ella le venía a la mente lo mismo que desde el primer momento en que lo vió: un pequeño niño que parecía estar atrapado en una fría caja de cristal; aunque claro, se lo guardaba para sí misma. Parecía como si se hubiera encerrado ahí por miedo a volver a herir a alguien... no, por miedo a encariñarse y perder a alguien. Era como si se hubiera vuelto holgazán por estar atrapado allí tanto tiempo, conllevandolo a perder interés por muchas cosas: dejando el buscar involucrarse.
Podría justificarlo con su relación con su madre, pero sabía que este no era el caso. Al contrario que su hermano el había recibido toda la atención y había tenido todo a su disposición. Fue criado para ser rey, recibió constantes estímulos y educación... Pero nunca fue algo que él personalmente haya aspirado. Sabía que en el fondo pensaba que Reiji era un mejor candidato para ser rey, pero ella no compartía su opinión. Si, tal vez su hermano era mucho más estudioso, y si, tal vez también se lo veía más interesado en el tema, pero sabía que Shū era mucho más de lo que mostraba y que si así realmente se enfocara con gusto... el cielo sería el límite. En lo personal opinaba que él podría exprimir bien los contenidos que le fueron inculcados.
Era evidente que por tantas restricciones odiaba el puesto. Quería ser un niño normal, tener un amigo... Pero nada bueno resultó de eso, por eso había llegado a la conclusión que destruye lo que ama. Cuando lo escuchaba decir eso un nudo se le formaba en la garganta y un gran impulso de abrazarlo le surgía. Era como un pequeño pichón herido que nunca pudo curar sus alas y continuar vuelo, quedándose atascado momentaneamente en la tierra.
Por un momento lo comprendió todo... Su desinteresada personalidad se había formado con las espinas que habían dejado los años de su infancia, escondiendo un pequeño niño que jamás podría hacer lo que quisiera con su vida.
—Oye, Shū —lo llamó la Alanís mientras levantaba la vista del libro que estaba leyendo.
Era de noche y ambos se encontraban recostados en la cama de la joven mientras ella leía y Shū escuchaba música. Cómodamente ella estaba usando el pecho del contrario como almohada mientras esperaban a que se haga la hora de la cena.
—¿Qué quieres, Al? —preguntó abriendo un ojo.
—¿Qué crees que piensa tu niño interior sobre quién eres ahora?
La miró levantando una ceja. Diría que le sorprendía la repentina pregunta, pero sería mentira, no era la primera vez que su novia salía con ese tipo de preguntas existenciales.
—¿Tan a aburrida estás como para pensar en esas cosas? Yo como voy a saber.
—... Era para que te plantees ese escenario. Dicen que es un buen ejercicio para analizar que cambios hubo en tu vida, sobre lo que esperabas y querías ser a lo que realmente eres. Tuviste una larga vida, tal ves tengas algo en particular para decir. —Hizo una pausa y reformuló la pregunta—. Digámoslo mejor así, ¿Crees que tu niño interior estaría contento con quién eres ahora?
Shū meditó unos segundos, no estaba obligado a responder, pero no podía negar que era un nuevo planteamiento interesante.
No le costó mucho formular la respuesta. Hablando de lo obtenido actualmente en su vida no se quejaba, estaba en un momento tranquilo y hasta casi en paz. Estaba conforme con su situación y no admitiría la limerencia a la que lo arrastraba su novia, pero a nivel de desarrollo personal ¿Qué pensaba ese niño que solo quería salir a jugar, hacer amigos y conocer el mundo? Aquel que era tan ingenuo y que se idealizaba de mayor de una manera distinta. Aquel que buscaba llevarse bien con su hermano menor pero con el cual ahora solo tenía un lazo roto...
¿Estaba conforme su niño interior con la persona que se había vuelto?