Siembro toques, caricias, camino de besos y de roces por tu espalda. Campo fértil para amarlo, lugar donde germinan los brotes del placer, las flores del deseo, los frutos prohibidos, el rojo carmesí de la pasión, dónde reverdece la tentación y me sumerjo en un río de meandros excitantes, de cascadas que desembocan frenéticamente a los costados de tus caderas y me llevan a un fantástico paraíso donde la entrega del amor se da de lleno, reventando en la vertiente de tus muslos y desembocan enmedio de un inconmensurable frenesí.
Leregi Renga










