Si, soy una puta
porque tengo tetas grandes que sobresalen de casi todos las blusas que uso porque me gusta mostrarlas porque solía cobrar $200 por la hora y a veces yo acababa, pero mis clientes no porque así de mucho disfruto coger porque estuve en orgías, porque me gustó porque en primero de secundaria un chico me bajó la camisa y el sostén frente a toda la clase y mi maestra y todos vieron mis pezones porque él solo recibió una palmada en la muñeca y el director dijo que era en parte mi culpa por la camisa que llevaba puesta porque después de esto empecé a mostrarle mis tetas a los chicos porque me consideraba mercancía barata porque cuando tenía 19 fui atacada por un grupo de chicos por no tener las axilas afeitadas, y decidieron sacarme las tetas de la camisa porque cuando tenía 12 años mi abuelo me forzó a besarlo. Sí, soy una puta porque amo chupar pitos y tener su semen sobre mi cara, tetas y en mi boca porque solía emborracharme y coger con cualquier chico todo el tiempo incluso en noches de semana porque soy bisexual y todos asumen que las bisexuales somos promiscuas incluso si estamos en relaciones monógamas porque femenina y todos piensan que las femeninas lo hacen para llamar la atención y ser accesibles para los hombres porque la primera vez que fui besada de una manera que me gustó nos dijeron a mi novia y a mí que éramos desagradables y que íbamos a arder en el infierno. Sí, soy una puta porque penetré a mi novio con mi dildo porque trabajé en un sex-shop porque amo la noche porque uso minifaldas porque fumo marihuana porque coqueteo porque he ido a bares por mi cuenta porque oriné en callejones porque a veces me gusta el sexo porque a veces no me gusta el sexo porque fui violada porque soy feminista porque soy una sobreviviente porque soy una ninfómana bebedora de semen porque tengo juguetes sexuales, muchos porque la única persona que me puede hacer acabar soy yo y así está bien para mí porque froto mi clítoris cuando me cogen porque me mostré por webcam porque posé desnuda para fotos porque me gusta masturbarme porque siempre amé masturbarme porque solía masturbarme mirando fotos de mujeres desnudas cuando tenía 10 años y pensaba que había algo seriamente mal conmigo porque no hay nada malo conmigo. Sí, soy una puta porque mi novio me dijo que lo soy porque se puso encima mío y me lo gritó en la cara porque lo dijo en mi cumpleaños porque hombres cualesquiera me han gritado PUTA más veces de las que puedo contar si lo hago en una lista porque también me dijeron gorda puta, corazón, cariño y otros nombres degradantes más veces de las que puedo contar porque me han llamado marimacha, que me afeite las axilas y la panocha, que baje de peso, que me calle y que diga que sí a mi pedófilo abuelo porque estoy harta de que me lo digan, ahora te lo estoy diciendo yo: sí, soy una puta porque mi vagina es hermosa e insaciable porque amo mi cuerpo porque aparentemente la ropa con la cual me siento cómoda me convierte en un blanco de violación porque cuando fui violada estaba en mi cama, en mi casa porque mi cuerpo me pertenece sin importar la cantidad de veces que fui violada y nada de eso fue mi culpa, nunca. Sí, soy una puta porque sí, sé qué mierda significa la palabra y sí, soy una feminista y sí, soy inteligente y sí, decido decir: sí, soy una puta porque el policía que dijo que las mujeres deberían dejar de vestirse como putas para evitar ser violadas estaba hablando de mí, estaba hablando de ti y estaba hablando de todas nosotras porque si decimos que está bien violar a algunas, entonces está bien violar a todas porque la carta de puta la pueden usar en cualquier momento y nunca vas a saber cuándo la van a usar en tu contra porque siempre se puede usar en tu contra, a pesar de lo mucho que intentes hacer las “elecciones correctas” porque todas nosotras somos putas porque en la cultura de la violación las mujeres somos consideradas inherentemente violables porque ninguna de nosotras puede estar libre de esta palabra hasta que decidamos ser libres de adoptar esta palabra porque la palabra nunca va a perder su poder de lastimar mientras que les permitamos controlarla porque respeto el derecho de la mujer de identificarse a sí misma y espero ese mismo respeto a cambio porque estoy siguiendo el ejemplo de mis amigas quienes me ayudaron a reclamar palabras como marica y machorra, palabras que significaron tanto en nuestra historia de lucha y resistencia. Sí, soy una puta sí, es una identidad complicada, llena de desempoderamiento, empoderamiento, lucha y resistencia y sí, fue forzada en mí y utilizada en mi contra y sí, muchas de nosotras fuimos capaces de encontrar diferentes, nuevas y empoderantes maneras de relacionarnos con las palabras. Sí, somos putas así que por favor escúchennos, oigan lo que tenemos para decir, paren de ser condescendientes y de decirnos si somos o no somos putas o si podemos o no podemos apoderarnos de esta palabra sí, podemos sí, lo hacemos sí, lo somos.











