Silverheels 100
“I love the person I become after the struggle”
Silverheels 100 millas non stop es una carrera que da inicio en Como, Colorado. (Mi reloj marcó 175km… ☝️pero, ya entraremos en detalles).
Cuando descubrí este deporte, pensé que era una buena idea conocer el mundo corriendo. Buscar lugares que me hagan sentir que se detiene el corazón. Muchas carreras las he escogido por su belleza, y los valores que transmiten de la ultradistancia (las que se acercan más a la “vieja escuela”) . Curiosamente esas han sido, en muchas ocasiones las más duras.
“Human potential” es la organización detrás de Silverheels. Manejan otros eventos de diferentes distancias, pero esta me convenció porque tenía dentro de la misma carrera 60, 100k y 100 millas, así que sería posible que varios del equipo se animaran.
No sé si ya lo había compartido, pero Colorado es uno de mis lugares favoritos en el mundo, parece que no acabas de conocerlo nunca. Tiene una cultura bárbara del medio ambiente, un sin fin de carreras con escenarios que no olvidarás nunca, y unos pueblitos chiquitos en medio de la nada que sin duda, son todo mi estilo. Hasta ahora Leadville, Ouray y Silverheels han sido mi ventana a sus cimas, paisajes, cielos estrellados.
En fin, las fotos que encontré de la carera eran bellísimas. Unos días previos el organizador mandó muchos correos de actualizaciones, algunos de ellos sonaban un poco rudos (Es lo malo de darle tono a las cosas, porque eso me generó dudas de si sería segura o no, si estaría bien organizada o no). Pero al momento de estar allá y escucharlo, todas las dudas se borraron.
Como, Colorado está a 1 hora 45 min del aeropuerto de Denver. Se deja el carro en la línea final de meta, y te transportan en camiones a donde será la salida. La levantada está ruda. Pararte a la una, estar listos en los camiones 2.45 am y empezar la carrera a las 4am, pero… es parte de la aventura.
No es secreto que quería hacer un buen papel en la carrera. Puedo decir que nunca he ido con reserva a correr 100 millas, bueno en realidad a ninguna distancia. Me gusta entregarme, me gusta sentir el corazón en la garganta la mayor parte del tiempo, y entrar en ese juego con las demás corredoras que se animan a salir al frente (debo reconocer que me ha tocado buena compañía). Para mí el ultramaraton es una experiencia que tienes que vivir 360: el entorno, la gente, las emociones, el desarrollo físico y mental.
Dan el disparo de salida. Alex, Diego y yo vamos juntos. Un trail ondulado antes de llegar al primer abasto. Entramos en ritmo y nos colocamos adelante. Pasando el primer abasto permanecemos Alex y yo camino a la primera cima. Al amanecer, después de apagar la lámpara, los ojos empiezan a acoplarse, cada cosa que se va descubriendo es perfecta. Un río a mi costado derecho, el sonido de los pájaros anunciando la mañana, un camino que se va inclinando anunciando el primer ascenso a Gergia Pass. Fluir es jodidamente fácil. Entre los árboles se asoma algo blanco, me pregunto si es nieve, ya estamos casi en la cima, lo es. Giró hacia atrás y veo una vista impactante de las montañas, la primera de un día que seguramente no olvídare jamás.
En el segundo ascenso me adelanto y me alejo de Alex, me quedo sola en medio de un bosque inmenso, parece que no hubiera nadie más en el mundo. Se deja venir otro ascenso, me rodean las montañas con nieve en su cima como si fueran mis guardianes, cruzo una cascada, la montaña se empina un poco más, veo el cruce de nieve. Me emociono como niña, acelero el paso, muero por estar ahí. En la cima el viento se hace más fuerte, empuja mi cuerpo como impulsándome a la bajada. En silencio pido “solo déjame estar un segundo más aquí” respiro, observo, siento y empiezo el descenso. Mis pies se deslizan como si en otra vida hubiera corrido esa ruta toda mi infancia. Un derroche de emociones en cada segundo.
La ruta es muy variada en terrenos, que tenga un poco de todo me gusta. Un camino de terracería me lleva al abasto, pregunto si a partir de ahí el siguiente segmento es bajada, me dicen que si, por el mismo camino. Me dejo ir, mi reloj marcaba una ligera desviación en el mapa, pero muy normal, es decir, a veces hace eso como si fueras paralelo pero vas en ruta. De pronto la camioneta del director me alcanza, “vas mal” 🤨😳 perdiste la vuelta. El sol a todo lo que daba y yo pensando. Pero en qué momento no la vi, mi reloj marca 2.3 km al punto donde debo tomar la ruta … es decir, poco más de 4km perdidos, en un caloron brutal. Resignada y con cara de puchero vamos para arriba de nuevo, pensando cuántas posiciones había perdido ☹️. Veo a Alex… “hola!” Y Alex: “Nooooo Cin! Que haces aquí!” jajajaja “pues me perdí y no o sé cuántas mujeres me adelantaron”. Alex se me une, empieza a acelerar como ayudándome a que no me bajoneara y empujamos juntos. Hicimos un gran trabajo en ruta, a veces él marcaba el paso, otras yo, a veces él corregía si equivocábamos camino, a veces yo. En algún momento de este vals me adelanto un poco, esta atardeciendo y mis ojos sienten la pesadez y la pérdida de luz, les cuesta un poco enfocar. En el camino veo un animal a unos 100 metros míos, parece que es un coyote, sigo avanzando, mi mente dice… no Cin , es un Fucking puma, me congelo en medio del camino, el puma se gira a verme. En mi mente no pasaron los mejores momentos de mi vida, no vi una luz, ni pedí perdón por los pecados cometidos. Mi mente tenía un símbolo de muerte en la frente 💀. El puma brica a los árboles y sale del camino grito Aleeeeeex!!, camino para atrás. Le digo que acabo de ver un puma, no podemos pasar por ahí. Me dice pon los brazos arriba y haz ruido, inmediatamente levante los brazos, también él lo hizo, empezó a rugir muy fuerte 🤨. Me pregunté si debía tener más miedo de Alex, o del Puma jajajaja.
En fin. Seguimos adelante resolviendo, platicando, riendo, seguimos adelante sin pensar jamás en que tanto duele, como los soldados que tienen una misión, y que harán lo que sea por conseguirlo. Me gusta esa gente, esos que se enfocan, los que consiguen porque tienen carácter, los que no se detienen.
Cayó la noche, subiendo y bajando montañas. Para ese momento estaba en la posición dos. Vamos por el último gran ascenso, veo a la que va en primer lugar, bien aferrada. Cada vez que acerco se presiona y sube el paso. Alex se emociona y empieza a acelerar, quiere que yo le gane, “quieres que presione?”, me pregunta, sonrío y le digo que no es necesario, todavía nos faltan más de 40km, además ya está presionada con ver mi lamparita 😬. Conforme pasa el tiempo la alcance. En algún encuentro anterior platicamos con ella en el camino, y pregunto “Cuántas 100 millas llevan?”, sólo Alex respondió “son mis segundas”. Al momento de ponerme de nuevo a su lado me dice “no parece que llevarás dos carreras de 100 millas” le respondo que yo nunca dije que llevara dos. “Cuantas llevas entonces?”, respondo, “esta será la número 19 de más de 100 millas” acto dos se va para atrás y paso a primer lugar 😄. Recorde una frase de alguien que quiero mucho “perro viejo, ladra echado” .
Se viene el amanecer, el cuerpo vuelve a despertar, acelero más para alejarme de las mujeres que veo que vienen detrás mío en un ida y vuelta. Sé que mi cuerpo responderá. Sé que él sabe cómo reponerse. Me doy cuenta que ese jalón me costó toda mi comida y geles, solo tengo agua, aún falta para la estación, empiezo a ver borroso… no te desmayes Cin, aguanta. Con las uñas llego a la estación “estás pálida” me dicen los voluntarios. Me dan una coca y revivo, tomo mi drop, y como si fuera mula me meto por todos lados una cantidad de geles jajaja 😄 en la mochila, en el pantalón, como monedero en medio del top jajajaja bueno no llegue a tanto. Me alcanza Alex y seguimos adelante.
Transitar, resignarse al tiempo, respirar paciencia, avanzar sin cuestionarse, soltar dolores de un pasado reciente. La ultradistancia es tantas cosas. Es ser consciente de que eres un individuo que debe cuidarse, pero también eres parte de una comunidad que en ese espacio puede necesitarte. Camino hacia la meta con el calor de nuevo encima, los ascensos eran tan estúpidamente duros, pero arriba de cada uno, una vista impresionante como obsequio y en cada una en voz alta dije “Gracias”. Platicaba con la montaña como una loca, como una enamorada.
Entre a la meta de Silverheels en 1er lugar femenil, 4to general . Sabiendo antes de cruzarla que terminaba de nuevo una historia. La sensación es de cuando niña terminaba los cuentos que me compraba mamá… unas horas atrás estuve dentro de ese cuento, de ese microcosmos perfecto, y aunque siempre me juro en el camino que nunca mas, cuando crucé la meta un pensamiento brinco en mi cabeza “hasta pronto a mis elfos, a mis montañas, a esa parte tan salvaje de mi, a esa mujer que empieza cada carrera sintiendo miedo, y de la nada se pone el disfraz de Xena y ataca”
Mi equipo estaba ahí esperando, volví a la realidad. Los observo, los abrazo, y veo que todos están bien, que bendita alegría. Estos días he escuchados sus historias, de los de 100k y 100 millas. Cada uno tiene su forma de vivirlo, su forma de contarlo, enlazó las imágenes de los lugares y momentos. Veo sus ojos brillando, veo esa emoción descontrolada de los guerreros que cuentan su última hazaña. Que orgullo tan inmenso siento.
Que la vida nos permita seguir subiendo montañas, que la vida me permita verlos felices y poder ofrecer a su mundo algo tan intangible, pero sin duda, tan lleno de magia.
A mi hijo
Nos seguimos leyendo.
Material @gutsmexico :
Calcetas: Drymax speedgoat
Tenis: Hoka One One Speedgoat
Medias de compresión: 2XU
Playera especializada, chamarra Primaloft, guantes y impermeable: Black Diamond
Mochila: Weis
Lentes: Goodr
Nutrición: Hammer, Maurten














