Para lo que siento no hay cura, jamás ha habido medicamento, terapia, remedio o cosa alguna que me haga sentir mejorada.
Este vicio es mi mal, mi mal de amores. Lo sufro y no hay posibilidad de curación. Ahora lo único que queda es sufrirlo, llorarlo y recordarlo hasta el día en que muera.
Leregi Renga















