Memorias de un ebrio cualquiera:
“Que me he presentado como el peor de los poetas, porque se me es fácil escribir por la mañana "que se calle el mundo que tus ojos se van a abrir", y por la noche, cuando me acuerdo de recordarte, después de un par de chirrinchos acompañados de media cajetilla de cáncer, describirte como la peor de las perras de la ciudad.
Ebrio, termino ebrio en alguna acera, vomitando desde ese primer beso que me diste en el parque, hasta ese "abrite que ya no sos nadie", que me derrumbó las ganas, que me derrumbó la vida. "Perra, sos una perra", se me escucha decir con vos de desangrado, impactos de bala directo al corazón, yo los invito. "Perra, sos una perra", cuando con el único que te acostaste fue conmigo, o, con todas mis versiones.
Ebrio, termino ebrio, gritándole a la nada que te odio, esperando a que el viento te lleve esos recados al oído, aún sabiendo que entre esa nada, se encuentra mi todo, vos.
Me miento para crear distracción, para no caer en esa vana realidad en la que no me abrazás, en la que no estás, en la que no somos. Me miento y les miento a ellas, porque cuando las tengo encima cierro los ojos para traerte a mí, porque cuando las tengo encima, sus gemidos me deletrean tu nombre, y ebrio, termino ebrio.
Siempre estuve solo, aún estando a tu lado, ahora lo estoy, aún más, y no soy.
Todo este lío porque te soñé y… "Te veías igual de ¡Ah…! Por supuesto".”
Aka Miserable








