Los Penitentes son Sinluz, despojos olvidados por la gracia divina, hijos negados de los dioses. Solo ellos poseen la desdicha de poder atravesar la carne sagrada y hacer brotar la sangre de sus propios progenitores. Pero todo Penitente conoce el amargo salario de su victoria: si logra abatir al Dios que alienta en sus venas, no hallará paz, ni gloria, ni absolución. La divinidad, en su agonía, buscará un nuevo tabernáculo, anidando en el pecho herido de su verdugo. El Padre devorará al Hijo desde las entrañas, consumiendo su voluntad hasta dejar solo ceniza. Su nombre será borrado de las escrituras y, allí donde cayó un hombre, ascenderá un nuevo ídolo, más cruel, más hambriento y más impío que nunca. Entonces, otro Penitente comenzará su camino, otro hijo heredará la misma condena y otra espada será forjada para repetir el mismo sacrificio. Un ciclo de sangre que solo puede romperse atravesándolo una y otra vez, aunque cada paso acerque al mundo tanto a su salvación como a su ruina.
LORE > ORDEN DORADA > PENITENTES














