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III. EL PRIMER ECLIPSE
En aquellos tiempos, la noche no era como hoy la conocemos. Entonces, cuando Varoth abandonaba el cielo para entregar el mundo a Lúnnera, el firmamento se cubría de una oscuridad absoluta. No existían constelaciones que guiaran a los navegantes, ni pequeños destellos que acompañaran el sueño de los mortales. Solo la Luna cruzaba lentamente la inmensidad, sola e inmóvil sobre un océano de tinieblas infinitas.
Fue en aquellos días cuando Lúnnera descendió hasta la pena más profunda que jamás alcanzó el corazón de un dios, una herida nacida del abandono de aquellos para quienes había sido creada. Y es que los dioses no fueron creados para vivir como los hombres. No perciben el miedo o el paso del tiempo como lo hacen los mortales. Su existencia carece de las inquietudes humanas porque fueron concebidos con el único propósito de sostener el orden del mundo. Cada uno de ellos nació para cumplir una función inmutable, y en ese deber encontraba el sentido completo de su existencia. Fue por eso que, tras la traición de Aleria, en Lúnnera nació una melancolía que ningún dios había conocido antes. Si el propósito constituye el alma de una divinidad, entonces a Lúnnera le estaban arrebatando su propia existencia. La diosa de la Luna comenzó a preguntarse quién era si los hombres ya no necesitaban aquello para lo que había nacido. Y por primera vez desde que el Creador dio forma al universo, la Luna recorrió el cielo sintiéndose más sola que nunca.
Varoth, el Rey del Sol Eterno, observó aquel cambio mucho antes que ningún otro dios. Él, que veía amanecer y anochecer cada jornada, comprendió que el brillo de Lúnnera ya no era el mismo. Cuentan los antiguos que el dios del Sol descendió entonces hasta el lugar donde la Luna descansaba cuando terminaba su recorrido por los cielos, una vasta llanura de piedra blanca suspendida entre el firmamento y la creación. Allí la encontró, inmóvil, contemplando un horizonte donde no existía más compañía que su pena.
«Que los hombres la adoren cuanto deseen», dijo Varoth. «Podrán levantar templos sobre tu ausencia y llenar el mundo de promesas. Pero tú y yo, Lúnnera, somos la primera ley del universo. Ningún dios puede ocupar aquello que somos y ningún amanecer volverá a ser hermoso si el mundo no contempla antes la noche. No permitas que olviden jamás quiénes somos».
Entonces, Varoth extendió una mano y una llama dorada nació sobre su palma. El fuego comenzó a retorcerse y a plegarse sobre sí mismo hasta adquirir la forma de un delicado anillo. Sin apartar la mirada de Lúnnera, tomó su mano y deslizó el anillo sobre uno de sus dedos, sellando con aquel gesto un juramento que ningún dios había pronunciado jamás.
«Mientras mi luz continúe atravesando el firmamento, ningún ser, dios o mortal, reclamará un lugar por encima del tuyo. Y si alguno olvidara cuál fue el orden con el que el Creador dio forma al mundo... entonces partiré en dos los cielos con mis propias manos, vestiré el horizonte de fuego y haré arder la creación entera hasta que todos recuerden quién fue el primero en recorrer el firmamento».
Varoth la arropó contra su cuerpo y le dijo que había algo que ningún otro dios jamás podría arrebatarles.
Fue entonces cuando ocurrió el mayor milagro desde la creación del mundo.
Hasta entonces, el Sol y la Luna jamás habían compartido el mismo cielo; uno siempre aguardaba la partida del otro. Pero aquel día, Varoth no se ocultó tras el horizonte, ni Lúnnera emprendió sola el camino de la noche. Ambos astros se buscaron y se abrazaron en lo más alto del firmamento, fundiendo el día y la oscuridad en un mismo instante: el primer eclipse del mundo. El tiempo, sobrecogido ante aquel prodigio, pareció detener su curso. Durante seis estaciones, un año entero según el cómputo de los mortales, el cielo permaneció sumido en un eclipse absoluto. No existió amanecer ni anochecer, pues ambos convivían en una misma bóveda celeste. El mundo entero quedó envuelto en una penumbra sagrada donde la luz del Sol besaba continuamente el rostro de la Luna. Varoth entonces abrió su alma y entregó Lúnnera una parte de su propia esencia. Todo el amor que un dios era capaz de sentir, toda la luz que había contemplado desde el primer amanecer, toda la calidez que daba vida a la creación... la depositó en ella sin reservar nada para sí. Ninguna divinidad había compartido jamás una parte de su ser con otra, porque hacerlo significaba aceptar que ambos dejarían de pertenecerse únicamente a sí mismos para convertirse en una sola existencia.
El día abrazó a la noche. Y el universo contempló el primer eclipse.
Entonces, el cielo estalló.
Del lugar donde ambas almas se habían unido brotaron incontables fragmentos de luz, pequeños destellos nacidos del amor compartido entre el Sol y la Luna. Se elevaron sobre los cielos y comenzaron a extenderse por toda la bóveda nocturna, iluminando por primera vez la inmensidad que hasta entonces había permanecido vacía. Cada uno de aquellos fragmentos conservaba una parte de la luz de Varoth y una parte de la serenidad de Lúnnera, y desde aquel día los mortales los conocerían con el nombre de estrellas.
En el centro mismo del eclipse, donde las dos divinidades se abrazaban como si hubieran olvidado que alguna vez existió un mundo más allá de ellas, tomó forma una nueva existencia.
La primera. La única. La imposible. Su nombre fue Ozzi.
Hija del Sol y de la Luna, sangre de ambos, alma de ambos. Desde el principio de los tiempos se creyó imposible que los dioses pudieran engendrar vida, pues todos ellos eran hijos del Creador y únicamente a Él pertenecía ese don. Sin embargo, el amor de Varoth y Lúnnera fue tan absoluto, tan puro y tan perfecto, que el propio universo respondió creando aquello que jamás había existido.
Nada más abrir los ojos, Ozzi buscó a su madre. Extendió su alma recién nacida hacia Lúnnera y la abrazó. Toda la tristeza que había consumido el corazón de la diosa de la Luna, toda la melancolía nacida del abandono de los mortales, toda la soledad que había soportado durante incontables siglos, empezó a desprenderse lentamente de su alma como una niebla que abandona el valle al amanecer. La niña absorbió cada una de las heridas de su madre, liberándola del peso que amenazaba con quebrarla desde hacía tanto tiempo. Desde aquel día, la tristeza de Lúnnera dejó de pertenecerle, y fue Ozzi quien aprendió a caminar llevando sobre sí aquella melancolía inmensa.
Desde entonces, mientras las estrellas continúen brillando sobre el mundo, jamás desaparecerá el recuerdo de aquella noche en la que el Sol amó tanto a la Luna que fue capaz de llenar de luz la oscuridad eterna y de regalar al universo la única diosa nacida del amor más puro que jamás existió en el mundo.
II. ALERIA, LA USURPADORA En aquellos tiempos remotos, Aleria no era la poderosa Reina de las Almas que la historia recordaría después. Era una divinidad menor, conocida como la diosa de la vida y de la sanación, joven comparada con los grandes dioses primigenios, pero poseía algo que Lúnnera jamás había comprendido del todo. Aleria entendía los anhelos de los mortales; comprendía sus miedos, sus esperanzas y las mentiras que estaban dispuestos a creer para soportar el peso de la existencia.
Poco a poco, las almas que durante milenios habían pertenecido al dominio de Lúnnera comenzaron a desviarse hacia los santuarios de Aleria. Mientras Lúnnera enseñaba que toda vida debía concluir y que la muerte era el último destino de todas las cosas, un final inevitable que debía aceptarse con dignidad, Aleria ofrecía una verdad mucho más amable para los corazones de los mortales. Allí donde la Reina de la Luna hablaba de descanso eterno, silencio y disolución, la diosa de las almas prometía reencuentros, redención y continuidad. Aseguraba que ningún ser desaparecía realmente, que las almas podían sanar sus heridas, encontrar el perdón por sus pecados, reunirse con aquellos a quienes habían amado e incluso volver a caminar sobre el mundo bajo una nueva vida. Los hombres, aterrados ante la idea de un final definitivo, abrazaron aquellas promesas con fervor. Y así, generación tras generación, la fe de los mortales fue inclinando la balanza. Cada creyente fortalecía a Aleria, aumentando su influencia. Cada alma que elegía entregarse a sus dominios debilitaba un poco más a la antigua diosa de la muerte. Con el paso de los siglos, Aleria terminó convirtiéndose en una de las deidades más amadas y veneradas del mundo, mientras Lúnnera era relegada a los márgenes de la fe, convertida en una figura temida y malinterpretada. Los mortales ya no hablaban de la Noche Eterna ni de la necesidad de aceptar el final de todas las cosas; hablaban de la salvación de Aleria, de los cielos que aguardaban tras el último aliento y de la promesa de que la muerte no era realmente una despedida.
Lúnnera observó cómo los templos dedicados a ella quedaban vacíos. Los sacerdotes abandonaban sus cultos y las historias comenzaban a retratarla como una figura oscura, una presencia siniestra que aguardaba al final de la vida. El mundo dejó de verla como una compañera en la transición a la muerte y comenzó a verla como una amenaza. Mientras Aleria era asociada con la esperanza, la compasión y la eternidad, Lúnnera quedó ligada al miedo, la pérdida y la oscuridad. Así fue cómo aquello que había pertenecido a Lúnnera desde el inicio de los tiempos dejó de pertenecerle. Las almas, su dominio, su propósito y, por encima de todo, su identidad.
LORE > DIOSES > LÚNNERA
⸻CARNE, AMISTAD ETERNA VAMPIRO / +400 AÑOS / IMPERIO DEL SOL Conociste a Ónix cuando resucitó y le juraste lealtad eterna. Obsesionado con servirle buscaste a un vampiro para que te mordiera. Ónix encolerizó al enterarse pero, una vez más te perdonó, pero a cambio, no podías matar a nadie. Cada vez que la sed te atormenta, él mismo te entrega la suya perpetuando, así, el más profundo de los vínculos.
⸻HERMANO BASTARDO HUMANO / +28 AÑOS / IMPERIO DEL SOL Eres el hijo bastardo del asesinado Lord Castessac, un noble querido por su honradez y su carisma. Contigo, a lo mejor, no se portó tan bien o sí, y te dijo desde el primer día de quién eras hijo. Sea como sea, supiste de su muerte y quieres conocer a tu hermanastra para prevenirla del mal que se avecina.
⸻UÑA, LEALTAD ABSOLUTA HUMANO / +40 AÑOS / IMPERIO DEL SOL Perteneces a una de las familias que sirve a Ónix. Muchos ven en ti a un hombre hosco, pero están ciegos. Tu inteligencia es más que notable, bien se ha encargado tu señor de educarte. Lo que él no ve es que tu lealtad no va sola, hay algo más. Algo profundo que te obliga a protegerlo con tu vida.
⸻LA MORDIDA HUMANO / +40 AÑOS / CAZADOR DE MONSTRUOS La mordida de un vampiro debe saberse íntima y significativa, más viniendo de un personaje que poco espacio tiene en su putrefacto corazón para el interés ajeno. Callista nunca muerde si no es para sentenciar a su presa a un final fatídico, donde su sangre y su carne es consumida en totalidad. Tú serás su excepción.
⸻BLESS THE CHID 20 AÑOS / ¿HUMANO? / REINO DE LA ALIANZA Tu nacimiento no fue un milagro, fue un pacto. Un secreto que tu madre lleva guardando veinte años. Tienes la habilidad estratégica y política de tu padre, y un poco de la intuición de tu madre. Pero estás cambiando; tu cuerpo, tu carácter, son veleidosos y difíciles de predecir. Lo ignoras, pero parte de tu alma no te pertenece a ti, sino a un dios oscuro.
⸻ Queen Maker 50 años | Humano | Alianza Al principio no hubo amor. Vuestro matrimonio se pactó para evitar el derramamiento de más sangre. Tras veinticinco años juntos, confías en ella, en su juicio y en su intuición, que algunos dicen, proviene de la magia del norte que corre por sus venas. Pero, ¿serías capaz de perdonarla si supieras el secreto que guarda el nacimiento de vuestro único heredero?
BÚSQUEDAS
⸻ Queen Maker [ + ] 50 AÑOS | HUMANO | ALIANZA
⸻ Bless the child [ + ] 50 años | Humano | Alianza
⸻ La Mordida [ + ] HUMANO | +40 AÑOS | CAZADOR DE MONSTRUOS
⸻ Hermano bastardo [ + ] HUMANO | +28 AÑOS | IMPERIAL
⸻ Uña, lealtad absoluta [ + ] HUMANO | +40 AÑOS | IMPERIAL
⸻ Carne, amistad eterna [ + ] VAMPIRO | +400 AÑOS | IMPERIAL
⸻ Esposo & Mentor [ + ] ELFO DAELARIEN | +250 AÑOS | ORDEN DORADA
⸻ ¡VUELVEN LAS PROMOCIONES DE BÚSQUEDAS!
¡Así es, comunidad! Ya están de vuelta las promociones de búsquedas en nuestro Tumblr. Esta vez no venimos solos: ¡ahora contamos con un equipo de colaboradores que nos están echando una mano tremenda para aligerar el trabajo extra de administración! Gracias a su ayuda, ya lo tenemos todo listísimo y preparado para empezar a mover vuestras tramas y personajes por las redes.
A partir de ya mismo, podéis empezar a dejar vuestras peticiones de promoción de búsquedas en la sección de Solicitudes.
al pedir un canon, el staff nos pasáis los temas anteriores donde hayáis llevado a ese canon para mantener el estilo "oficial"? me da un poco de miedo traicionar el espíritu de cosas existentes/eventos pasados
y si es un canon que haya tenido y perdido otro user? hay que tener en cuenta lo que hizo también? recuerdo que el del norte y elfo fueron pillados en su día pero no se si alguno más
thankss
¡Hola!
Sí, cuando alguien toma un canon, si tenemos temas anteriores o información relevante, os la pasamos para que tengáis contexto y podáis mantener cierta coherencia. Dicho eso, no esperamos que imitéis exactamente cómo lo hemos llevado nosotros o cómo lo haya interpretado otra persona. Al final, una vez el canon pasa a ser vuestro, es vuestro personaje. Lo importante es respetar su esencia y los rasgos que lo definen. A partir de ahí, podéis darle la profundidad, los matices y el desarrollo que queráis. Por ejemplo, si un canon está establecido como un rey vanidoso y ambicioso (Arenthil), esa base debería mantenerse, pero la forma de interpretarlo, sus conflictos o su evolución pueden ser completamente vuestra.
Si ese canon ya lo llevó otro usuario, tampoco tenéis que interpretarlo igual que él. También depende mucho del tiempo que ese canon haya estado en uso y del desarrollo que haya tenido. Si un usuario lo llevó durante unos pocos meses y apenas llegó a hacer cosas relevantes con él, realmente no hace falta tener demasiado en cuenta esa etapa y se puede hacer un poco de borrón y cuenta nueva. En cambio, si ese canon ha estado varios años activo y ha participado en tramas importantes o ha construido relaciones significativas, sí os pondremos en contexto para que conozcáis ese recorrido y podáis decidir cómo continuar desde ahí. La idea tampoco es limitar a quien quiera llevar ese canon. Si una interpretación anterior apenas llegó a desarrollarse, no tiene sentido que condicione a futuros usuarios.
Nosotros os damos el contexto y las pautas necesarias para respetar la continuidad, pero no buscamos que hagáis una copia de la interpretación anterior. Queremos que el canon conserve su esencia, pero también que lo sintáis vuestro.
/𝐁𝐎𝐒𝐐𝐔𝐄 𝐄𝐓𝐄𝐑𝐍𝐎
Allí, donde las hojas susurran plegarias a través del viento y las raíces entrelazan historias bajo la tierra. Los elfos caminan descalzos, los humanos recogen los frutos sin arrancar las ramas, y los mestizos —hijos de esa unión— entienden ambas sangres como un mismo cauce. La calma no es una elección, es una ley no escrita. Las cascadas tallan la piedra con paciencia, los prados se abren como manos al sol, y los musgos crecen sobre templos perdidos, envolviéndolos con ternura.
Pero que la dulzura no confunda al viajero. El Bosque Eterno es madre y fiera. Sus habitantes son amables con quienes respetan, pero salvajes con quienes no. Los Syl'drah son sus colmillos. Guerrilleros del silencio, custodios de raíces, no ofrecen advertencias ni segundas oportunidades. Basta con romper una rama equivocada, con asustar a una criatura sagrada, y el bosque recordará tu rostro para siempre.
Los Penitentes son Sinluz, despojos olvidados por la gracia divina, hijos negados de los dioses. Solo ellos poseen la desdicha de poder atravesar la carne sagrada y hacer brotar la sangre de sus propios progenitores. Pero todo Penitente conoce el amargo salario de su victoria: si logra abatir al Dios que alienta en sus venas, no hallará paz, ni gloria, ni absolución. La divinidad, en su agonía, buscará un nuevo tabernáculo, anidando en el pecho herido de su verdugo. El Padre devorará al Hijo desde las entrañas, consumiendo su voluntad hasta dejar solo ceniza. Su nombre será borrado de las escrituras y, allí donde cayó un hombre, ascenderá un nuevo ídolo, más cruel, más hambriento y más impío que nunca. Entonces, otro Penitente comenzará su camino, otro hijo heredará la misma condena y otra espada será forjada para repetir el mismo sacrificio. Un ciclo de sangre que solo puede romperse atravesándolo una y otra vez, aunque cada paso acerque al mundo tanto a su salvación como a su ruina.
LORE > ORDEN DORADA > PENITENTES
¿Quién es realmente Lúnnera?
Todos conocen su nombre. Todos han oído hablar de la diosa de la luna, de la noche y de la muerte. La reina de Noctum. La esposa del dios del Sol. La madre de Ozzi. La divinidad que encerró a Aleria durante milenios. La diosa que ansía devorar el Sol. La mujer que vive consumida por la ira y cuya sombra parece extenderse allí donde posa sus ojos.
Pero los mortales siempre han tenido una extraña facilidad para convertir las historias en leyendas. Ningún Dios nace siendo aquello que el mundo termina recordando de ellos. Los dioses también aman, pierden, se equivocan y son heridos.
¿Fue realmente Lúnnera una diosa cruel desde el principio? ¿Por qué llegó a desarrollar una obsesión tan enfermiza por Aleria? ¿Por qué el vínculo que la unía a Varoth era mucho más profundo que el amor que pueden comprender los mortales? ¿Qué la llevó a levantar Noctum y convertirlo en el refugio de quienes aceptaban la noche eterna? ¿Por qué fue expulsada de Amarus Gratia? ¿Qué la impulsó a crear la Crysluxae, una de las hechicerías más peligrosas jamás concebidas? ¿Por qué el amor de su vida terminó alejándose de ella? Y, sobre todo, ¿por qué, mientras el mundo de los mortales se desmorona frente a sus ojos, es incapaz de apartar la vista de aquello que persigue? ¿Qué dolor puede ser tan inmenso como para volver ciega incluso a una diosa?
Ninguna vida puede resumirse en un puñado de acontecimientos. Mucho menos la de una diosa cuya existencia abarca desde el nacimiento mismo del mundo. Por ello, esta historia no será contada de una sola vez. Su vida abarca incontables eras y demasiados acontecimientos como para reducirlos a unas pocas páginas. Cada capítulo explorará una etapa distinta de su existencia, permitiendo descubrir poco a poco cómo nació, qué la definió y cuáles fueron las decisiones que terminaron cambiando para siempre el destino de los dioses y de los mortales.
Es importante, además, comprender que las historias de los dioses no son relatos absolutos. Cada una de ellas está narrada desde la memoria, la sensibilidad y la experiencia de quien la vivió. Los mismos acontecimientos pueden aparecer descritos de forma distinta cuando sean contados por Varoth, por Aleria, por Ozzi o por cualquier otra divinidad, no porque alguno de ellos mienta, sino porque el dolor, el amor y el tiempo jamás son iguales para todos. Ninguna de estas historias pretende ofrecer una verdad única e incuestionable; pretende mostrar cómo cada dios entendió su propio destino y cómo aquello que vivió terminó definiendo a las deidades que conocemos a día de hoy.
EVENTO | LA HERIDA DE LÚNNERA
𝐏𝐀𝐂𝐊 𝐃𝐄 𝐀𝐕𝐀𝐓𝐀𝐑𝐄𝐒 /Jessica Chastain en Crimson Peak 7 avatares | 300x400px
La filosofía de la Orden Dorada está marcada por una cuestión fundamental que ha dividido a sus eruditos durante siglos: el verdadero significado de la Última Profecía del Creador. De este debate nacen dos corrientes principales de pensamiento.
La Senda de la Restauración sostiene que la profecía es una advertencia y que reunir los fragmentos del alma del Creador permitirá salvar Kaelkoth de su decadencia.
La Senda del Ocaso considera que la profecía es inevitable y que cada paso dado por la Orden acerca el fin del mundo y el nacimiento de una nueva creación.
Esa incertidumbre es la carga que acompaña a todos los miembros de la Orden Dorada, desde el más humilde iniciado hasta los ancianos que se reúnen alrededor de la Mesa Redonda. Porque después de siglos de estudio siguen sin conocer la respuesta a la única pregunta que realmente importa: ¿Son los guardianes del futuro de Kaelkoth o los heraldos involuntarios de su destrucción?
LORE | ORDEN DORADA > FILOSOFÍA, PRINCIPIOS Y CREENCIAS