@malaeartes
—Lo hicieron otra vez. ¿Qué dije mal para que no me dejaran participar? — ¿Estaba molesto? Sí, mucho. La tropa de ancianos del consejo no le dejaba expresar su descontento en ninguna reunión en la que podía tener el lujo de asomar la nariz.
Se esforzaba para controlar su genio, pero la visión del mundo y la gestión con la que se administraba el corazón de Eblana a veces lo sacaba de sus casillas.













