Mas él conoce mi camino; Me probará, y saldré como oro. Mis pies han seguido sus pisadas; Guardé su camino, y no me aparté. Del mandamiento de sus labios nunca me separé; Guardé las palabras de su boca más que mi comida. Pero si él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Su alma deseó, e hizo. (Job 23:10-13) Cuando leemos sobre Job se pueden aprender muchas lecciones importantes pero creo que dos de las más impresionantes que vemos reflejadas en la experiencia tan dura que le tocó vivir, son la INTEGRIDAD de ese gran hombre y la SOBERANÍA de Dios. En todos los argumentos con los que Job se defiende ante las acusaciones de aquellos que se llamaban sus amigos, se fundamenta en estas dos columnas que lo hicieron prevalecer aun te tanta adversidad. Aunque no entendía lo que pasaba y no encontraba la lógica de todo lo malo que le acontecía, él seguía firme, creyendo en que algún plan tendría Dios en su soberanía y confiando en que sus pies habían seguido los caminos de Dios, en que no se había apartado nunca de sus mandamientos, en que había vivido en integridad siempre. Era tal la confianza de Job en Dios que dijo: Job 13:15 He aquí, aunque él me matare, en él esperaré; No obstante, defenderé delante de él mis caminos. El hombre que camina en integridad no tiene de qué temer, ni a la muerte misma. Aun en momentos en que pudiera parecer que el mismo Dios está en su contra, su confianza está en el conocimiento de la soberanía de su Dios que le permite probar como se prueba el oro, "en el fuego", a quien él quiere. Pero también en la integridad con que ese hombre ha administrado sus pensamientos, sus ojos, sus oídos, su boca y todo su ser. A Job lo sostuvo en pie en medio del fuego la integridad con la que había vivido. ¿Estás viviendo en integridad?, ¿Estás guardando tus ojos, pensamientos, boca, oídos, pies, etc, en integridad?, ¿Si Dios deseara probarte, te sentirías confiado porque has hecho la tarea?. ¿Podrías decir como Job: "...aunque él me matare, en él esperaré..." considerando la integridad con la que estas caminando? ¡Que importante es vivir una vida de integridad! No hay nada que podamos ocultarle al Señor, es mejor humillarnos a nosotros mismos en secreto con Dios, para no ser humillados en público por los hombres. Si no has estado caminando en esa integridad, o has reconoces que has fallado a esa integridad de alguna manera, o si no estás tan seguro de haber fallado de alguna manera a la integridad con la que Dios quiere que sus hijos vivamos, deja que el Espíritu Santo te lo muestre. Hoy es el día indicado y provisto por Dios para humillarte ante él, pedir perdón y determinar en tu corazón vivir en esa integridad. ORACIÓN: Padre, perdóname por comprometer mi integridad por autocomplacencia, complacencia de otros o brechas que hay aun en mi corazón. Ayúdame a caminar en integridad, sin desviarme de ninguna manera, ni con mis pensamientos, ni con mis ojos, ni con mis manos o mis pies. Ayúdame a pararme firme en medio del fuego de la prueba en el conocimiento y confianza en tu soberanía, en tu justicia y en la integridad en la que me haces caminar hoy, y no sea yo movido para ningún lado que no sea hacia a ti. Te lo pido en el precioso nombre de mi amado Jesucristo Amén.