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Correr, no est arde aún para corres (o eso queiro creer),
arde cad centímetro de vida que me queda,
las agujas del tiempo se hacen contra mí,
aguas del vacío buscan a tientas mi alma para llevrme.
y yo quisiera permanecer-me en el viento,
aún pidiendo perdoón por dejarme n pie
quisera ver lo que atisba n los árboles fuera del mundo,
quisiera ver la luz del crepúsculo auyentar mis manos que insisten en abandonarlo todo y llevarse a lo que yace abajo del suelo.
Quisiera verte en otro lado,
con otra gente
-tal vez mejor sólos, prefiero solos-
y decirte que no pertenezo aquí,
que me contengo en la vida misma que me lleva a la muerte,
quisiera verte conmigo,
pero recuerdo que a imposibilidad me condena,
que mi cabeza está en la expresión más amorfa de la racionalidad.
Recuerdo que soy yo la que debe ocultarse
Mulova (canción de los tres días).
Estoy en la calle,
Sentada,
atravesando con mis ojos a aquel sujeto que huye de la lluvia,
grito mi nombre sobre aquel carro blanco que esquiva un hueco,
mi nombre puede ser un grito, no su contenido,
puede ser una mínima cantidad de aire que responde al perder los estribos,
es una tarde de lluvia, es una letra sobre la arena,
es criptogramas indescifrables por el viento, por la poca fe,
puede ser traducido a todos os idiomas o ser uno,
no ser nada,
mierda, es solo un nombre, tu nombre también es solo un nombre,
cómo es que se vuelve tan grande,
como una gota que arruina un peinado,
o un carburador que estalla por esa misma gota,
una gota es suficiente para que deshuese,
para que desborde,
un nombre es la víctima de la injusticia,
atragantado por la vil espera,
es un nombre un reloj viejo,
una tapa que nunca debió ser abierta,
es todo un mundo que se esfuma a pedazos.
Estoy en la calle,
ahora parada,
y acuesto mi mirada sobre aquel cielo que corroe entre mis venas
aquel nombre de pared que se hace lejano
¿Acaso una gota puede sucumbir ante los deseos de la destrucción masiva?
una colina puede derribarse por una gota
que ha marcado el fin de las retenciones.
(Se cierra el telón)
https://www.youtube.com/watch?v=xUcGAOvf9G0
Por favor, búscame en estas flores, en estas imágenes, y no vuelvas nunca más, nunca a mis ojos, nunca mas a mis cabezas.
Nota Cagada #2
Solo quiero decir que es extraño extrañar, aun no me habitúo a ello, al parecer es algo que me gusta comer: me gusta comer soledad, miedo y ausencias; me gusta comerme, quisiera saber qué tanto puedo olvidarme de mi sin verdaderamente liberarme de mí, porque que no me acuerde de que quiero olvidar no quiere decir que me haya liberado, entonces de pronto vienen aquellos pensamientos que pensaba cuando estaba al lado de, sintiendo algo, siendo-por-algo (punzadas, alfileres en las cienes, dolor perpetuo encadenado al segundo, a aquel tic atemorizante, ¿cuánto tiempo es La Historia?), aquella malacostumbre de prometerme no pensar, caminar sin calcular, sin proponer palabras, sin augurar respuestas, sin planear huidas, entonces debo bajarme en la siguiente parada y hay mucha gente como para poder pasar con facilidad sin exponer al dolor mis rodillas recién raspadas; debo bajarme aquí, tengo frio y tiemblo como aquella noche en ese parque al que nunca volveré porque no sabría cómo llegar (tal vez sí, puede que Disney ayude con sus enseñanzas, solo tengo que llorar fuerte, pedir perdón, gritar que algo se quede, como si en algún momento hubiese sido parte de mí, pero que tiene vida propia, porque, claro, esta vez se trataba de una persona, solo debo pedir un beso de una boca y antes de darlo verme sumida en la desesperación que suscita la irremediable muerte, la imparable vida que se desgasta, el desengaño de la individualidad y la pasión del instante que se convierte en la imposibilidad de quitarse el camastro llamado cuerpo para fundirse en aquello Otro), tiemblo más, ya no es ese parque, ya no es esa ansiedad y esa irrefrenable necesidad de destrucción a través de lo Otro, ya no soy yo la que estuvo ahí, ahora camino hacia una casa donde pretendo dormir mientras pienso en aquello que fui (tal vez no soy menos egoísta que los demás, extrañándome ahí, apasionada y temblando, sobre un cuerpo que no era el mío pero que pertenecía a mi dominio y yo pertenecía al de este Otro, extrañándome a mí), veo mis piernas alejarse a aquella casa que está a la vuelta de la esquina, mientras admiro lo brillante de aquella gota que calló de la cara que se aleja con los pies a la casa de dormir.
¿Podré? Parezco muy vieja para eso.
-A Nadie (?) ¿Todavía? y a nadie.
Aca les dejo la letra Tendré los ojos muy lejos y un cigarrillo en la boca, el pecho dentro de un hueco y una gata medio loca. Un escenario vacío, un libro m...
Temores
“Esta pared blanca sobre la que el cielo hácese a sí mismo: infinita, verdad, intocablemente intocable. Los ángeles se bañan en ella, y las estrellas igualmente, en indiferencia también. Mi medio son. El sol se disuelve contra esa pared, desangrándose de sus luces. Gris es la pared ahora, desgarrada y sangrienta. ¿Cómo salir de la mente? Los pasos a mi zaga concéntranse en un pozo. Este mundo carece de árboles y de pájaros, solo hay agrura en él. La pared roja no hace más que sobresaltarse: un puño rojo se abre y se cierra, dos papelosas bolsas grises: he aquí mi materia, bueno: y terror también a que llévenme entre cruces y una lluvia de lástimas. Irreconocibles pájaros en una pared negra: torciendo el cuello. ¡Esos sí que no hablan de inmortalidad! Dos frías balas muertas se nos aproximan: con mucha prisa vienen.” Silvia Plath.
Temblor.
Siento que el suelo se cae (tal vez a otro suelo, mucho más profundo más nebuloso, más agobiante), Que el mar ataca mis entrañas desde lo lejano, El aire no entra en mi nariz y me confundo con lo obscuro, con lo aluminado, parece que la luz me da directo a los ojos pero no me puede encontrar, no puede atravesar sobre mi piel su rayo, parezco toda sombra, toda derretida por los años que no me han pasado pero que parece que ya he vivido, toda descompuesta, toda a tumbos, toda sola y comprimida en una caja minúscula, parezco una pila de agua sin ella, perezco antes de ser (si es que eso es posible), intento fallido de ser algo Mis pies, agolpados por el infinito, hacen huelga y no se mueven, Piden aire, piden huida, Piden todo aquello que no puedo darles: libertad. Qué más prisión que mi cuerpo, Qué más angustia que mis propias manos mojadas, Huida y repelo, hago de mí un tambor con sonidos bestiales que pertenecen a lo Infernal, a todo lo vomitivo, a todo lo No, a toda la Nada.
-AlBordada. https://youtu.be/LrLboMocIfY