En estos días calurosos de verano no podíamos resistirnos a refrescarnos con los aires del norte que nos ha traído ‘Björk Digital’. Esta exposición centrada en la reina de la extravagancia se puede visitar desde el pasado 14 de junio en la segunda planta del CCCB de Barcelona.
En el contexto del Sónar, la que nos ocupa y las muestras de David Bowie o Brian Eno, han convertido la ciudad condal en un hub de las exposiciones musicales. Todo un regalo para los melómanos.
Ya en la entrada te recibe una introdución en la que la propia Björk te adelanta lo que vas a ver: “un viaje emocional”. Una experiencia inmersiva que ya ha recorrido Sydney, Tokyo, Londres, Montreal, Reikiavik, Houston, Mexico y Los Angeles.
Björk es de sobra conocida por su relación con la innovación, la tecnología y la realidad virtual. Biophilia (One Little Indian, 2011) y Vulnicura (One Little Indian, 2015) marcan el recorrido de esta exposición que nos traslada a playas perdidas de Islandia, al interior de su boca, o a otra dimensión. Una visita que nos acerca a la Björk más emocional. Recordemos que Vulnicura fue concebido para expresar los sentimientos que generó la ruptura con su pareja, el artista Matthew Barney. Vulnicura viene del griego: (vulnus, que significa 'herida' + cura, que significa eso mismo: 'cura’). En este viaje acompañamos a la islandesa en su duelo y a la vez nos dejamos envolver por la magnificencia de los paisajes físicos y sonoros. Biophilia es, por su parte, una exploración de la naturaleza, la música y la tecnología. Una demostración metafísica de que estos tres elementos están vinculados.
En esta experiencia no sólo se disfruta con realidad virtual, sino también con la larga trayectoria audiovisual de la artista, que ha trabajado con creadores como Spike Jonze, Michel Gondry, Andrew Thomas Huang, o Jesse Kanda. Pero eso no es todo, asistimos a su encuentro con el científico y naturalista David Attenborough, y nos brindan la oportunidad de manejar la app interactiva que vio la luz paralelamente a Biophilia. Un proyecto educativo que Björk desarrolló junto a Ciudad la Reykjavík y la Universidad de Islandia.
‘Björk Digital’ es apta tanto para los más fans de la islandesa, como para aquellos que no están tan familiarizados con su trabajo. Descubres cómo empezó todo, cuando Björk recorría durante 40 minutos el camino de la escuela a casa, en plena naturaleza nórdica. Entiendes que sólo ella puede encargar al MIT Media Lab que construya un arpa gravitacional para su espectáculo.
Porque la diva de hielo bien merecía una exposición. Y nosotros lo celebramos.
5 razones por las que David Bowie es dios, y debes asistir a ‘David Bowie Is’
Salimos de ‘David Bowie Is’ totalmente abrumados, con un subidón importante y una emoción que dura días. No importa lo experto que seas en Bowie, la exposición te sorprende y te hace vivir el universo del artista en primera persona. Recorrer el espacio con unos auriculares Sennheiser que se van activando a medida que te acercas a cada sección, hace de la visita una una experiencia inmersiva y un regalo para los sentidos. La muestra ocupa un lugar destacado del Museu del Disseny de Barcelona desde el pasado 25 de mayo.
Pero aquí no vamos a soltar spoilers, sino a centrarnos en por qué David Bowie es merecedor de una muestra como esta.
1. David Bowie es arte
Bowie no sólo es un ente creativo capaz de componer himnos atemporales. Es mucho más. Decimos es porque aunque no esté entre nosotros de forma física, sí que lo está su legado. Bowie también es teatro, cine, pintura, moda, ... A lo largo de su dilatada carrera, Bowie demostró una creatividad insaciable y sin límites. Siempre activo y a la cabeza de todos los movimientos. Bowie se inspiró en el Kabuki japonés, el expresionismo alemán, y muchas otras vanguardias, reintrepretando y revolucionando cada disciplina.
2. David Bowie es colaboración
Además de absorber como una esponja las tendencias de otras artes para adaptarlas y transformarlas, Bowie supo siempre rodearse de lo mejor de cada arte. Se formó con el coreógrafo y maestro del mimo Lindsay Kemp. Trabajó con genios de la moda. Nombres como Kansai Yamamoto o Alexander McQueen figuran entre los diseñadores de sus icónicas prendas. La lista de colaboraciones musicales es interminable y ‘David Bowie Is’ da buena fe de ello. Desde actuaciones estelares con Klaus Nomi and Joey Arias en Saturday Night Live, hasta las colaboraciones con en Brian Eno o Robert Fripp en la famosa trilogía de Berlín, o con Nile Rodgers en Let’s Dance. Como productor de Iggy Pop o el mismísimo Lou Reed. La lista de colaboraciones no cesa. Artistas plásticos como Guy Peellaert y Edward Bell decoraron las carátulas de algunos de sus discos. Fue inmortalizado por Brian Duffy, Terry O’Neill y Masayoshi Sukita, entre otros fotógrafos. Se metió de lleno en el mundo del vídeo musical, siendo sus vídeos de los más recordados. Por supuesto el cine no se iba a resistir a la magia de Bowie. Participó en cintas como The Man Who Fell to Earth (de Nicolas Roeg), Labyrinth (de Jim Henson), Merry Christmas Mr. Lawrence (de Nagisa Ôshima) o Absolute Beginners (de Julien Temple). Si bien la mayoría de ellas no fueron obras maestras, la actuación de Bowie recibió muy buenas críticas, igual que su participación en la obra teatral The Elephant Man.
3. David Bowie es Moda
Ya hemos aludido a Yamamoto y McQueen como diseñadores destacados que trabajaron para Bowie. En la exposición podemos ver un gran número de trajes que ya forman parte del imaginario colectivo del S.XX. La que fuera su primera mujer, Angie Barnett, fue en parte responsable de que David luciera un vestido masculino en la portada de su tercer disco, The Man Who Sold The World, portada por cierto vetada en Estados Unidos en un principio. Bowie se subió a unos tacones, se cambió el look infinidad de veces, llevó el glam a lo más alto con Ziggy Stardust, e irradió elegancia con los trajes que lucía como The White Thin Duke. Inolvidables son el traje de Pierrot, diseñado por Natasha Korniloff para el vídeo de Ashes to Ashes, el traje azul de Freddie Burretti con el que aparece en el vídeo de Life on Mars, o el que porta en la legendaria actuación de Top ot The Pops en 1972, también de Burretti. A modo de curiosidad, los curadores de la exposición en el Victoria & Albert Museum, Victoria Broackes y Geoffrey Marsh, han reconocido que los maniquíes utilizados para mostrar los trajes de Bowie, tuvieron que hacerse a medida, pues su cintura era tan estrecha que no pudieron usarse los que tenían previstos en un principio. No nos sorprende. David Bowie no era de este mundo.
4. David Bowie son muchos estilos musicales
Inclasificable en cuanto a estilos. David demostró que tenía un don para hacer suyo cualquier estilo musical. Pop, rock, glam rock, soul, funk, música electrónica... Bowie no solo cambiaba de alter ego, sino que traspasaba estilos musicales muy distintos y siempre llegando a lo más alto en cada etapa. El glam rock no habría sido lo mismo sin Ziggy Stardust ni Aladdin Sane. El funk y el soul tuvieron en The White Thin Duke un gran exponente. La trilogía de Berlín (Low, Heroes y Lodger) reflejó la vanguardia del pop electrónico. Se volvió una superestrella con Scary Monsters o Let's Dance y experimentó con el hard rock en su proyecto Tin Machine...
5. David Bowie es superación
A lo largo del recorrido somos testigos de cómo David luchó por hacerse un hueco en el mundo de la música. Se reinventó y creó todo tipo de personajes y además triunfó. Ya hemos descrito su faceta transversal. Siempre explotó al máximo sus dotes artísticas. No era tan conocida su faceta como pintor. Siempre le apasionó y no se rindió, dedicándose también a ella cuando pudo. Además fue rompedor, transgresor y pionero al hablar abiertamente de su sexualidad, cuando aún era un tema tabú para la sociedad. Fue capaz de descender a los infiernos en LA, pero seguir despuntando a nivel artístico. Logró escapar del abismo de las adicciones y resurgió de las cenizas en Berlín. Rompió moldes y a día de hoy continua siendo la inspiración de un sin fin de artistas, porque David Bowie es y será, eterno.
'David Bowie Is’ contiene de todo: fotos, portadas de discos, trajes, vídeos, partituras y demás objetos facilitados por el ‘David Bowie Archive’ y donantes de todo el mundo. Hacer posible que todas las piezas (más de 300) estuvieran aquí coincidiendo con las grandes citas musicales de la ciudad (Primavera Sound, Sónar, etc.) no fue un trabajo fácil. Tuvieron que traerlas por cargo aéreo, no por transporte marítimo como suele hacerse habitualmente, con el incremento de gasto que esto conlleva. La exposición ha sido comisariada por el Victoria and Albert Museum de Londres. Sould Out, DG Entertainment, y Musey del Disseny, lo han hecho posible en España.
Con ‘Davie Bowie Is’ viajamos en el tiempo y en el espacio para adentrarnos en el Brixton de finales de los años 40 que vio nacer a Bowie, surcamos el firmamento con Major Tom, nos adentramos en el universo kabuki del que surgió Ziggy Stardust o nos mudamos a Hauptstraße 155, en Schöneberg (Berlín), al piso que David Bowie compartió con Iggy Pop. Uno quiere bajarse en todas y cada una de las paradas de este maravilloso viaje, que a la vez no deseas que termine.
Para visitar la exposición, que permanecerá en Barcelona hasta el 25 de septiembre, se ha de escoger franja horaria y conviene dedicarle más de 2 horas. Nosotros estuvimos más de 3. El tramo final de la misma es simplemente apoteósico. Ahí lo dejamos...
Sónar de Día 2017 - Bonus track: Sonar Planta y MarketLab
Pedro Suárez
Debemos dedicar unas palabras a Phosphere (esfera de luz), la la obra que han creado Daito Manabe y su estudio Rhizomatiks para SonarPLANTA. Daito Manabe está considerado uno de los más importantes artistas interactivos de nuestro tiempo.
En el Sónar ya hemos disfrutado de su live, junto a Nosaj Thing. Este año además era el encargado de dejarnos boquiabiertos con su instalación. Daito siempre ha investigado con la música, las personas y la tecnología. En 2010 por ejemplo, sorprendió con su Nike Music Shoe, utilizando zapatillas Nike conectadas a unos sintetizadores. En 2015 llegó 24 Drones, una performance en la que participaban 24 drones y entre 3 y 5 bailarines. A través de analizar los movimientos de los bailarines se creaban los movimientos de los Drones.
Para Phosphere, Daito se vale de 24 proyectores de vídeo, máquinas de humo, haces de luz y bailarines. Todo ello en una sala completamente a oscuras a la que se llegaba por un túnel. Estilo cercano a la ciencia ficción que nos permite disfrutar, en tres dimensiones de un arte inmersivo y muy estimulante.
Aprovechamos algunos ratitos del festival para perdernos por el MarketLAb del Sonar+D. Charlamos por ejemplo con Albert Barqué-Duran, investigador y artista Barcelonés establecido en Londres. Él está detrás de The Architects of Morality que participaba en el MarketLab con Artificial Muse, un proyecto en el que el ordenador orienta al artista y le dice qué musa es la que debe pintar.
También llamó nuestra atención Curiosibot: The Laser Room, la habitación que se puede tocar. Todo gracias a unos sensores que detectan el movimiento del cuerpo. Curiosibot son un dúo de Valencia que se especializa en controladores e instrumentos innovadores y poco convencionales y proyectos interactivos.
Dadamachines son el estudio berlinés que presentaban Automat Toolkit, compatible con Arduino y cualquier software o hardware musical. El sistema permite transformar objetos cotidianos en instrumentos.
Claro está, toqueteamos unos cuantos sintetizadores Novation, los dispositivos de MODdevices, o el curioso DATO Duo, un instrumento que permite tocar sin demasiados conocimientos musicales. También curioseamos los instrumentos por piezas y demás objetos que las impresoras 3D de ENTRESD no paraban de producir.
Mención especial para littleBits, un kit de módulos electrónicos open source que está enfocado en la educación, para acercar la música electrónica a las escuelas.
El MarketLab es un espacio en el que vale la pena investigar y quedarse unas cuantas horas, y así lo hicimos. El año que viene más y seguramente mejor.
Llegaba la última jornada de día al Sónar. Es increíble lo rápido que se pasa el tiempo en este tipo de festivales. De repente ya era sábado.
Abrimos la jornada en el Sónar Hall con Anímic. Los catalanes acumulan ya más de 10 años de trayectoria. El quinteto formado por Ferran Palau, Louise Sansom, Núria Monés, Juanjo Montañés y Miquel Plana venía a presentar Skin (BCore, 2017). Sansom dominó la actuación con su voz y junto a la potencia de los sintes, teclados, guitarra y bajo se apoderaron de la sala. Oscuridad musical en la oscuridad de la sala.
En el Sónar Village Joe Goddard nos ofreció uno de los mejores lives del día. No sólo es el cofundador de Hot Chip, junto a Alexis Taylor, sino que además es el dueño del sello Greco-Roman. Su actuación era por lo tanto de las más esperadas así como su LP Electric Lines (Domino Records - Greco Roman, 2017). Su setlist fue todo un homenaje al dance y al pop electrónico. Acompañado en algunas canciones por la cantante Valentina Pappalardo, tuvo su momento álgido con Music Is The Answer.
Foto: Ariel Martini - Sónar
Pasamos un ratito por el Complex para ver el directo de Nico Muhly. Interesante actuación del músico norteamericano, que se rodeó de otros colegas músicos para acompañar a su piano, entre ellos Valgeir Sigurdsson, fundador del sello Bedroom Community, en el que también participa Muhly. Interesante e ideal para verlo sentados. Destacable el tema A Hudson Cycle, con el que abrió o Quiet Music, en la que le acompañó Liam Byrne con una viola da gamba, instrumento cuya antigüedad data del S. XV y el destino ha querido que hasta llegue al Sónar. Así es la magia de la música.
Foto: Fernando Schlaepfer - Sónar
Más tarde nos dejamos envolver por la música atmóférica de Valgeir Sigurdsson. Nuevamente Liam Byrne se unió al escenario con su viola da gamba. Ambos nos arrastraron a parajes inhóspitos con su música. Melancolía y misticismo se dieron la mano en este show. Unas proyecciones que pasaron de la sobriedad a los colores intensos acentuaron aún más el efecto dopante del momento. Toda una muestra del sonido islandés más avanzado.
Nosaj Thing + Daito Manabe unían su creatividad para actuar conjuntamente en el Sónar Hall, en un espectáculo muy vistoso que combinó la música del norteamericano Nosaj con los visuales del japonés Manabe, quien por cierto está detrás también de la performance Phosphere que ocupaba el Sónar Planta. En su actuación junto a Nosaj el Nipon deslumbró con sus proyecciones futuristas.
Y de la calma total del Sónar Complex pasamos al ritmo funky soul de Tundercat, que actuó en el Sónar Dôme. La maestría con la que el susodicho toca el bajo eléctrico es brutal. Parece haber nacido tocándolo. Claro, estamos ante alguien que ya llevaba mucho tiempo en la música antes de lanzarse como Thundercat. Porque Stephen Bruner, el alma de este proyecto, ya fue el bajista de Suicidal Tendencies entre 2002 y 2011. Además ha colaborado con artistas como Flying Lotus.
Foto: Fernando Schlaepfer
Cerramos nuestra crónica del Sónar de Día con una actuación soberbia, la de SOHN. Christopher Michael Taylor es un cantante, productor y compositor inglés residente desde hace ya varios años en Viena. En enero sacó su segundo disco, Rennen (4AD) y en el Sónar Hall nos dejó anonadados con su talento. Una voz portentosa y un despliegue musical que abarca géneros como la electrónica o el indie R&B. No es de extrañar que lo comparen con James Blake. Con esta maravilla nos despedimos del Sónar de Día por este año, ya pensando en 2018, año en que el festival cumple 25 años.
Lo mejor del sábado: el buen hacer de Joe Goddard y la grata sorpresa de SOHN.
El viernes comenzamos en el Sónar Village con Playback Maracas, el duo de Mataró formado por Eloi Martínez y Álex Pérez. Valiéndose de teclados, batarías, sintetizadores y vocoder, ofrecen composiciones más que interesantes. Para comenzar recibieron a los presentes con un repetitivo "Buenas tardes" saliendo del vocoder de Eloi. Muy loco todo.
Sofie Winterson actuaba poco después en el Sónar Dôme. Con una voz que enamora y unos sonidos de fácil escucha, la holandesa se va posicionando en el indie pop. Interesante actuación la suya con temas pegadizos como Dreams.
Volviamos a encontrarnos con LCC, de nuevo en la oscuridad de la Sala Complex. Es en el interior donde las asturianas se encuentran en su habitat natural. Presentaban en esta ocasión Bastet (2017, Editions Mego), grabado entre Estocolmo, Malmö y La Cueva, su propio estudio asturiano. Bastet es el nombre de la diosa egipcia vinculada a la música. Y Egipto se convirtió en el tema central de su actuación, con visuales inquietantes de pirámides, sarcófagos y desiertos. Si con el show que ofrecieron hace dos años, presentando d/evolution (2015, Editions Mego), tuvieron máximo protagonismo las luces, en esta ocasión fueron los visuales de su colaborador Pedro Maia. Uge Pañeda y Ana Quiroga son las componentes de LCC (las CasiCasiotone). Incluyeron en el setlist uno de los temas que compusieron para la banda sonora del documental Ciutat Morta. Uge, a.k.a. Okkre, también ha participado en este Sónar como productora musical de la performance Èpica, de Aimar Pérez Galí, que se representó de jueves a sábado en el Mercat de les Flors. Se trata de un espectáculo que mezcla danza, música electrónica y tecnología escénica.
Foto: Ariel Martini - Sónar
Pasamos por el Sónar Hall para ver el directo de Jacques. Ya advirtió a los asistentes de que iba a hacer un live set con sonidos improvisados de objetos. Así se desenvolvió la actuación que parecía de todo menos improvisada. Con un peinado muy poco atractivo y vestido con múltiples colores se presentó el francés sobre el escenario, rodeado de instrumentos y otras cosas con las que poder emitir música. Su único trabajo hasta la fecha, aparte de la improvisación, es su EP Tout Est Magnifique, aparecido en su propio sello Pain Surprises. La suya fue una actuación muy curiosa y animada.
Foto: Fernando Schlaepfer - Sónar
Llegó el momento de volver a ver a Roosevelt (lo vimos en La [2] de Apolo a finales del año pasado). Lo teníamos de nuevo frente a nosotros, esta vez en un festival. Escenario totalmente distinto pero en el que el alemán Marius Lauber, alma de Roosevelt, se desenvolvió a las mil maravillas. Con toda la banda vestida de blanco, interpretaron los hits de su primer LP homómimo (2016, City Slang y Greco-Roman). Lauber, curtido como Dj techno se pasó a otro género y ha demostrado que se le da a las mil maravillas. Temas como Moving On, Wait Up o Colours lo dejan bien clarito. Gran directo, como cabía esperar.
La gente se agolpó en el Sónar XS para ver a la adorada Bad Gyal, tan en boga últimamente. Apenas se podía entrar en el reducido recinto, así que ni lo intentamos.
Foto: Alterna2
Tras un ratito de merecido descanso nos desplazamos al Sónar Dôme para disfrutar el show de Marie Davidson. La canadiense venía de actuar en el Primavera Sound. Volvía a Barcelona para presentar en el Sónar Bullshit Threshold (Cititrax, 2017). La integrante de Essaie Pas vuela ahora en solitario y ella sola se come el escenario, rodeada de sintetizadores. Se marcó una buena dosis de trayazos, mezclados con sus teatrales monólogos en inglés o francés. Ella misma define su show como un "espectáculo único e inquietante en diez actos". Pues eso.
Cerramos el viernes con Damian Lazarus a los platos. El inglés se marcó una sesión de casi dos horas que mantuvo a todos bailando sin parar. Poco a poco el Sónar de Día se iba vaciando, pues muchos se iban a entregar a una larga noche en el recinto de Gran Vía.
Lo mejor del viernes: nos quedamos con la frescura y personalidad de Marie Davidson. La pista de baile es suya y nos conquistó.
Musicalmente, el jueves, no era un día con grandes nombres pero sí de exploración. Así que repartimos nuestro tiempo entre los diversos escenarios para empaparnos de la gran variedad de estilos imperantes en el festival. El Sónar Village siempre ha sido uno de nuestros escenarios favoritos, pero la ola de calor no lo hacía tan apetecible este año. Aún así llegamos a tiempo de ver a Tutu y BFlecha, dos propuestas nacionales para entrar en sintonía con el festival, cerveza en mano.
El Sónar Dôme ha sido también objeto de nuestras visitas en varias ocasiones durante el festival. Nuestra primera incursión fue para descubrir en acción a la surcoreana MIIIN. Dj y productora, es capaz de mezclar ritmos orientales con los más punteros sonidos electrónicos. Entretenida.
Antes de zambullirnos en el espectáculo visual y sonoro de Forest Swords, tuvimos tiempo de pasarnos por el Sónar Village y ver el intenso directo de la MC Princess Nokia. La joven norteamericana con raíces puertorriqueñas lo dio todo e incluso se lanzó sobre el público, o les arrojó flotadores y camas hinchables. De nombre Destiny Frasqueri, cuenta en su haber don una serie de mixtapes y un largo autoeditado llamado 1992.
Foto: Nerea Coll - Sónar
Tras el bullicio del Sónar Village, Forest Swords nos devolvieron la calma con una actuación muy sugerente. Detrás del proyecto está el músico, compositor y productor musical Matthew Barnes. En activo desde 2009, ha colaborado con Robert del Naja (Massive attack) o Young Fathers, ha sacado su tercer largo Compassion (2017, Ninja Tune), del que dio buena cuenta en Sónar con unos viduales de lujo.
Nos asomamos al Sónar XS, muy coqueto y pequeño, con sus cortinas doradas y un cérvido decorando. Queríamos ver un rato la actuación de Yung Beef. El MC granadino es uno de los artistas más destacados del género trap. Fuera de la órbita de PXXR GVNG sigue cosechando éxitos. Así quedó demostrado, por la cantidad de gente entregada en cuerpo y alma a su show.
Mientras Arca desplegaba su extravagante show, látigo incluido, en el Sónar Hall, nosotros preferimos ver a los austriacos HVOB, abreviatura de Her Voice Over Boys. Anna Müller y Paul Wallner, son unos productores de Viena que desde 2012 se comen los escenarios con este exitoso proyecto. Pop ochentero, techno y electrónica son la fresca combinación con la que han cosechado gran éxito en tan poco tiempo. Junto con el artista vienés Clemens Wolf y el VJ que siempre les acompaña en directo, Lichterloh, firmaron Trialog (Stil Vor Talent, 2015). Recientemente publicaron Silk (Tragen Records) junto a Winston Marshall (Mumford & Sons). Gran directo de una gran banda.
Foto: Alterna2
A pesar de haber sido Dj residente durante dieciocho años en el Fabric en Londres, Craig Richards no acabó de llenarnos. El británico fue el encargado de cerrar el Sónar Village el jueves. La experiencia es un grado, pero no congeniamos demasiado bien con su propuesta.
Lo mejor del jueves: sin duda HVOB. La dulce voz de Anna Müller y su maravilloso sonido fueron de una gran satisfacción para todos los que ante ellos nos congregamos.
Sónar de Día 2017 - Parte I: Björk y Sónar360º by Movistar+
Pedro Suárez
Foto: Nerea Coll - Sónar
Este año hemos asistido al Sónar de Día. Ha sido una edición como siempre muy variada en lo que a estilos musicales se refiere, y que ha tenido un protagonista que no estaba invitado: el calor sofocante. Meteorologías aparte, comencemos con las cifras: 61.000 personas se perdieron entre las instalaciones de Fira Montjuïc del 15 al 17 de junio para asistir a los conciertos celebrados en los 5 escenarios repartidos por el recinto. Además de participar en las 157 actividades organizadas por el Sonar+D desde el 14 al 17 de junio.
Miércoles
Para calentar motores acudimos a la charla impartida por Björk en el Sónar Complex, dentro de la programación del Sónar+D. La artista fue entrevistada por Brandon Stosuy, redactor jefe de The Creative Independent y comisario de música en diversos festivales y museos. Ambos charlaron de forma distendida sobre el panorama de la electrónica, la experiencia de la islandesa como Dj, por ejemplo en librerías de segunda mano en Brooklyn, su evolución técnica a los platos, o la amplia lista de artistas a los que pincha. Como anécdotas de la charla, la diva mencionó que había grabado la sesión que ofrecería más tarde en el Sónar, pero que desafortunadamente no se guardó. También reivindicó la poco promocionada presencia femenina en la música electrónica. Como era de esperar, el atuendo por el que optó para la entrevista no dejó indiferente a nadie. Un traje indescriptible y "muy Björk".
Foto: Santiago Felipe - Sónar
Antes de asistir a la cena inaugural, nos sumergimos en la premiere del Barcelona Sonar360º by Movistar+, que celebró varios pases a lo largo del Sónar de Día. Todo sucedía en una cúpula bautizada como Sonar360º. Este nuevo espacio estuvo comisariado en colaboración con la SAT (Societé des Arts Technologiques) de Montreal, una institución de artes tecnológicas fundada en 1996, pionera en el desarrollo de las tecnologías inmersivas. Iñaki Marticorena, director creativo de Movistar+, introdujo la performance audiovisual Quadrivium, a cargo de Oscar Sol (Visuales) y Ralp (Música). Para disfrutar del evento había que tumbarse y mirar al techo abovedado. Toda una experiencia sensorial que nos hizo viajar a otra dimensión gracias a figuras caleidoscópicas y misteriosas. Antes y después, Movistar+ nos hizo un teaser de la nueva Twin Peaks.
Foto: Alterna2
La actuación inaugural de este año corrió a cargo de Björk, con un Dj set de cuatro horas, al que le sobraron probablemente dos. Enfundada en un extraño traje blanco de una pieza que terminaba en sombrero y sólo permitía ver los ojos y boca de la artista, Björk se divirtió pinchando temas escondida tras unas plantas. Sonidos de la naturaleza, músicas del mundo y un sin fin de extravagancias que sólo ella se puede permitir nutrieron su setlist. Habríamos preferido un “live” pero qué se le va a hacer...