“Are you injured? What happened here?”
Durante unos momentos permació boca abajo tendido en el suelo, desorientado. Podía escuchar las ruedas de su bici, que seguían dando vueltas sobre su eje inutilmente, en algún sitio cerca de él. Alzó la vista con esfuerzo (suerte que llevaba el casco) hacia la persona que le hablaba desde arriba. Se trataba de un joven alto, de cabello oscuro y ojos de un azul frío.
Francis se apoyó en sus brazos para incorporarse, y notó que le ardía una rozadura superficial a lo largo de todo el antebrazo derecho. Molesto, pero nada grave. Podía haber sido peor, dado lo resbaladizo del asfalto de aquella aldea tras las lluvias, y lo accidentado que era el camino comarcal que había decidido recorrer durante su ruta. Todo lo demás parecía estar en orden, así que Francis negó con la cabeza.
–Estoy bien, no se preocupe –respondió al extraño, sonriendo–. Solo ha sido una caída tonta.
Trató de ponerse y en pie y fue entonces cuando sintió una fuerte punzada de dolor en el tobillo. Se dejó caer de nuevo, esta vez con más cuidado, le echó un vistazo a su tobillo izquierdo y maldijo entre dientes. A primera vista parecía estar bien, pero dentro de un rato estaría hinchado como un globo.
“Putain.”








