—I DON'T WANNA GO TO SCHOOL I JUST WANNA BREAK THE RULES—cantó lo suficientemente alto para que su voz sea escuchada por los pasillos, a la vez que ladeaba su cabeza al compás de la canción, buscando una carpeta en su casillero. Sin embargo, un carraspeo detuvo su acción. Con el ceño fruncido, se dio vuelta, divisando dos figuras, pero la que más llamó su atención fue la de Andrews. Una sonrisa de incomodidad se extendió por su rostro, pero aparentó alegría. —¡Andrews! Qué gusto verla, está cada día más jóven. ¿Me extraño, verdad? —al ver la cara de la recién nombrada, se mordió el labio para no reír. Pero dejo de hacerlo al escuchar la palabra ''detención''. —¡Él/ella me hizo escuchar la canción! —mintió y señaló a la anatomía que reposaba a un lado de ella, antes de escuchar como la directora decía ''detención los dos'' y se marchaba.— Oops, parece que a alguien le vino —dijo, con una sonrisa inocente, al igual que su mirada.