Llevaba un rato considerando qué era peor, si hablar con la persona frente a él y obligarse a mantener una conversación, o continuar comiendo en aquel silencio casi sepulcral de la cafetería sintiendo que la situación se volvía cada vez más incómoda — Y... ¿tú también te quedas aquí estos días? —la peor forma de romper el hielo.













