Por ejemplo, en el año en que se afilió al Partido escribió su cuarteto octavo. Dijo a sus amigos que mentalmente la obra estaba dedicada «a la memoria del compositor». Lo cual, con toda seguridad, las autoridades musicales habrían considerado inaceptablemente egocéntrico y pesimista. Y por eso la dedicatoria de la partitura publicada decía finalmente: «A las víctimas del fascismo y la guerra.» Pero lo único que en realidad había hecho era cambiar un singular por un plural.
(Julian Barnes, El ruido del tiempo)












