Mira hombre mi ansiedad, el húmedo filtro que atraviesa los cristales, la perfecta distribución de las horas, las luces, el sugestivo encaje de los vientos y alza sobre mí la dispuesta obscenidad de tu semblante. Levántame los diciembres, el cristal vaporoso, la línea suburbial donde acaba tu viaje.
El delirio de Patrizia | Jordi Virallonga












