Entre mirar y ver
"Te voy a follar frente al espejo, para que veas lo hermosa que te ves cuando me abres las piernas".
Universo #273195
Sábado 23:27
Les pasaba a todos ¿no?, era normal que después de las intensas primeras semanas de luna de miel, como Nora lo llamo una vez, las parejas simplemente dejaban de ser tan... entusiastas en cuanto al sexo, ¿verdad?, no tenía nada que ver con la propia Fatou, o tal vez la chica mayor había estado estresada o cualquier otra cosa estaba en su cabeza, que de seguro era más importante que los deseos carnales de una novia pegajosa como Fatou, y eso no significaba que Kieu My había dejado de quererla, Fatou jamás seria ese tipo de novia que exigiría el sexo como una muestra de amor, ella ya había sembrado esa duda en Kieu My en el pasado y no le trajo nada bueno.
Entonces por supuesto que Fatou entendía si Kieu My en ocasiones terminaba prematuramente las cosas mientras todavía estaban en primera base u otras veces provocando que el juego terminara antes de tener relaciones. Fatou trato de evitar que Kieu My se apagara, pero cuando la batalla se veía perdida, se volvió frustrante para la menor.
Así que lo hablaron una vez y Kieu My le aseguro que era unas semanas complicadas, pero que no tenía nada de qué preocuparse, que la amaba y que claro que Fatou le parecía condenadamente atractiva por lo que planearon una cita en el pub de ping pong y tal vez pretendieron que no se conocían y coquetearon tontamente durante una hora o dos, el tiempo es totalmente irrelevante cuando están alrededor de la otra y todo había sido un gran éxito, hasta que Kieu My se tensó bajo el beso de Fatou cuando estaban enredadas en la cama, con los restos de su postre olvidados en la mesita de noche. Fatou se echó hacia atrás, buscando los ojos marrones de Kieu My. ― ¿Estás bien? ―
― Sí, yo solo... ― La niña simplemente se encogió de hombros, esperando que tan comprensiva como es su novia dejara el tema pasar.
― Sabes, ha pasado un tiempo, desde que has estado en este lugar ―, Fatou le recordó suavemente. ― ¿Estás segura de que no quieres ver a nadie al respecto? ―
― Cariño, hablamos de esto ―, respondió la mayor, irritada, ― Pasará. No quiero hablar con un psiquiatra sobre mis problemas con el sexo ―
Fatou retrocedió, se levantó de la cama y llevó los restos del postre fuera de la habitación. Sintiéndose culpable, Kieu My la siguió un momento después, acercándose por detrás de la menor y deslizando sus brazos alrededor de su cintura.
― Lo siento ―, murmuró en el hombro de Fatou ― Lo estoy intentando, lo juro ―
Fatou echó los restos de sus ya no tan apetecibles donuts en el basurero y se lavó las manos. Kieu My se quedó dónde estaba detrás de ella, y después de uno o dos minutos, Fatou dijo: ― Tengo una idea, si estás dispuesta a dejarme intentarlo ― tomo la toalla cerca de ella, se dio la vuelta en los brazos de la más alta para que estuvieran una frente a la otra y continuó ― ¿Confías en mí? ― Kieu My asintió.
Fatou se secó las manos, luego tomó las de Kieu My y la condujo al dormitorio, encendiendo el interruptor de la luz. Se acercó a Kieu My y deslizó suavemente sus manos debajo de la parte inferior de su camisa, luego procedió a levantarla y sacarla, arrojándola a la cama. Siguió con el botón y la cremallera hasta los jeans de Kieu My, consiguiendo que se los quitara.
― Tu turno ―, sonrió entonces, señalando su propio atuendo.
Kieu My se rio y le quitó el suéter a Fatou, luego la ayudó a quitarse sus propios jeans. ― Está bien, Dr. Jallow ― bromeó, ― Aquí estamos, ¿y ahora qué? ―
Fatou volvió a tomar la mano de Kieu My. ― Ven aquí ―. En una esquina del dormitorio, frente a la cama, había un espejo cuadrado de cuerpo entero. Detuvo a Kieu My para que estuvieran de pie frente a ella, Fatou detrás del cuerpo de Kieu My. ― Arrodíllate ―, murmuró.
La más alta vaciló, pero sólo un minuto, antes de arrodillarse frente al espejo en sujetador y bragas. Fatou hizo lo mismo, arrodillándose detrás de ella, lo suficientemente cerca como para poder tirar del cuerpo de Kieu My contra ella.
― Ahora, abre las piernas por mí ―
Los latidos del corazón de Kieu My se agitaron ante la petición, y ella abrió las rodillas, apoyando su peso sobre sus pantorrillas. La mano derecha de Fatou se curvó alrededor de la cadera de ella y luego se deslizó sobre los suaves planos de su vientre.
― Ahora, te voy a follar frente al espejo, para que veas lo hermosa que te ves cuando me abres las piernas ―
Kieu My contuvo el aliento ante las palabras, luego murmuró con curiosidad: ― ¿Con mi ropa interior puesta? ―
― Se desprenderá si quieres... Quiero que sea tu elección, querer mirar ―
Kieu My ya podía sentir la sangre corriendo directamente a sus mejillas, así que simplemente asintió. Fatou inclinó sus labios hacia la curva del hombro de su novia, besando cálidamente mientras la mano en su vientre se elevaba hasta el peso de sus pechos en su sostén. Llevó la otra mano hacia adelante, apretó ambos senos en las copas del sujetador, luego empujó sus dedos hacia abajo, frotándose ásperamente sobre sus pezones.
― Tus pechos son hermosos ―, le dijo Fatou, mordisqueando el lóbulo de una oreja. ― Me encanta lo pálidos y suaves que son, y tus pezones son tan rosados. ¿Te gusta cuando juego con tus pezones? ―
― Fatou, sí ―, admitió Kieu My, el deseo tirando de ella como una cuerda apretándose mientras Fatou movía sus pezones entre sus dedos.
― ¿Te gustaría verlos? ―
La niña asintió y Fatou retiró las manos, desabrochó el sujetador y lo tiró a un lado. Sus manos regresaron, palmeando cada pecho. Fatou se lamió el pulgar y el índice, usándolos para acariciar cada pezón hasta un punto rosa oscuro mientras la respiración de Kieu My se hacía más pesada.
― ¿Ves? ¿Ves lo hermosa que eres? ― Fatou sonrió, luego dejó caer una mano para ahuecar el coño de Kieu My sobre su ropa interior. ― Apuesto a que te estás mojando por mí ― Presionó sus dedos en el algodón, deslizándose sobre la forma de su hendidura, sintiendo el material humedecido mientras sus jugos se filtraban en él.
Kieu My se retorció, un gemido suavemente en el fondo de su garganta.
― ¿Sabes lo que amo? ― Fatou susurró.
― ¿Qué? ― Kieu My preguntó, su voz saliendo como un chillido débil.
― Tu clítoris en mi boca... palpitante, debajo de mi lengua. Me encanta tu sabor, lo rosada que eres... lo bien que tomas mis dedos ― Fatou describió, todavía jugando con la longitud de su dedo lentamente sobre las bragas húmedas.
― Ungh... ― Kieu My gimió, ― Me encanta tu lengua en mí... ―
― ¿Sí? Dime más ―
― Me encanta cómo tarareas contra mí y el sonido que haces cuando deslizas tu lengua... mmmm... Tu lengua... ―se calló, sonrojándose mientras se avergonzaba.
Fatou le deslizo las bragas a un lado y acarició piel con piel. ― Dime ―
― Cuando deslizas tu lengua hacia arriba y hacia abajo... entre mis labios, antes de que me pongas la lengua... ― jadeo
― ¿Quieres ver qué tan mojado estás? ―
Kieu My asintió una vez más y se sentó sobre sus rodillas para que Fatou pudiera ayudar a quitarle la ropa interior. Se arrodilló con las piernas abiertas de par en par, temblando levemente. Fatou usó una mano para abrir el coño de Kieu My, luego movió la otra mano y rodeó su duro clítoris con la yema del dedo.
― Oh, mira, mira lo húmeda e hinchada que estás ―, ronroneó, ― Tan hermosa ― La mayor se estremeció, apoyó la cabeza en el hombro de Fatou y cerró los ojos. ― Mírate, nena, mira lo hermosa que eres ―, instó Fatou.
Kieu My levantó la cabeza y miró: sus pechos estaban enrojecidos con pezones duros, y realmente se veía hermosa, abierta para Fatou como estaba, dolorida y humedecida por unos simples toques. Se dio cuenta de que quería ver, quería ver a Fatou follándola.
― Fatou, por favor ― Kieu My se humedeció los labios.
― ¿Por favor qué? ―
― Hazme venir ― suspiró.
Fatou deslizó una mano debajo de Kieu My desde atrás, manteniendo la otra en su clítoris. Frotó el capullo sensible e hinchado, mientras acariciaba con los dedos el surco de humedad que goteaba. Los ojos marrones de la niña necesitada estaban abiertos, mirando intensamente en el espejo mientras los dedos de Fatou la llenaban, la sensación era espesa y exquisita. La posición obligó a sus embestidas a ser superficiales pero duras.
― Qué buena chica ―, suspiró Fatou, besando el cuello de Kieu My, ― Dios, estás tan increíblemente mojada. Te amo así ―
Mientras se acercaba, Kieu My tembló más notablemente en el abrazo de la morena. ― Oh... Joder, puedo sentirlo, tú, Fatou... ―, gimió.
― Ven y déjame verte así, Kieu My ―, Fatou sonrió, ― Quiero verte ―
La frase fue la cúspide para la temblorosa niña, que luchó por mantener los ojos abiertos, viendo a Fatou mirarla mientras ella llegaba al orgasmo, empapando sus dedos.
― Esa es mi buena chica ― elogió Fatou, acariciando su vientre mientras dejaba que Kieu My lo disfrutara.
Cuando pudo recuperar el aliento, Kieu My se dio la vuelta y besó a su novia, lenta y profundamente. ― Gracias ― dijo, ―Te amo ―
― ¿Lo notaste? ― murmuró Fatou, ― Que todavía estoy en ropa interior? ―
Kieu My se rio ― Lo estas ― asintió con la cabeza ― Arreglemos eso ―
― Okey ― Fatou soltó una carcajada mientras Kieu My la empujaba hacia la alfombra del dormitorio.


















