Dominique, que después del segundo plato que salió volando con dirección a la mesa de Hufflepuff, se levantó de su asiento, mas no para continuar con la guerra de comida; aquello sería impensable para un prefecto y lo menos que quería era perder su insignia; si no con la mera intención de resistirse a participar. Por ello, se dirigió a con Alice, a pesar de que Gryffindor también era blanco para tirar las pastas, salsas y budines, la castaña era quién siempre calmaba sus ganas de entrar al desorden. “Nunca dijiste que fuera tan difícil, solecito” alzó la capucha de la túnica sobre su cabeza a modo de protección “no poder divertirte con el resto... recuérdame” pidió “¿por qué acepté ser prefecta?”. ( @sunshinexalice )