Un cielo lleno de nubes
Un accidente, una familia rota y la necesidad de reconstruirse. ¿Cómo podrán ayudarse mutuamente? No será fácil, pero entre todos conseguirán que su casita de madera resurja de las cenizas. Esta es una historia de sueños, superación y amor de cuatro hermanas que no dejan de luchar día tras día. Sus vivencias te harán reír y llorar, te llevarán a reflexionar sobre la vida y te sacarán una bonita sonrisa. Nueva bilogía de Susana Rubio después de dar el salto a las librerías con la saga Alexia; Tengo un whatsapp; la bilogía Todas mis amigas y Todos mis amigos; y las saga En Roma (Arrivederci, amor, Ciao, bonita y Buonasera, princesa). Recientemente ha publicado la bilogía LoveInApp, compuesta por Vera y su mundo y Nuestro pequeño universo. "Imagina que abres la puerta de tu casa, que es de cristal y madera, y solo oyes el canto de los pájaros. De esa casa salen dos perros preciosos que te miran con ganas de salir a correr. Andas un par de pasos y te encuentras un sendero que cruza un pequeño puente de madera en el que tu hermana pequeña ha colocado algunas calabazas porque, según ella, a nuestro bosque le falta color. Miras hacia arriba y ves árboles, muchos e inmensos, todos verdes y perfectos. Y, entonces, te das la vuelta y ves vuestra bonita casa, con el techo de madera y unas ventanas sin cortinas, porque tu madre decía que así le daba la sensación de que vuestro pequeño hogar molestaba menos. —¿Molestar a quién? —Siempre le preguntaba lo mismo porque vivimos en medio de la nada. La ciudad más cercana está a diez kilómetros y nuestro pueblo está a cinco minutos en coche. —Xenia, cariño, podemos molestar a la madre naturaleza... —Pero ¿no eres tú mi mamá? —le pregunté con solo cinco años. —Claro que sí, pero me refiero a que estamos aquí en medio de los árboles y de los animalillos y a que queremos molestar lo menos posible. —¿Se enfadan? Mi madre soltó aquella risilla aguda que tengo tan bien grabada aún en mi cabeza. —No, les gusta que estemos aquí, siempre y cuando los respetemos. —Y las cortinas no les gustan. —A mí me parece que, si nos ven a través de los cristales, pueden saber que aquí dentro hay tres niñas preciosas que se portan muy bien. —¿Y Martina? Toqué la barriga de mi madre sabiendo que mi hermana venía en camino. —Martina será igual de especial que vosotras tres... A veces intento recordar más cosas de esa u otras conversaciones con ella, pero se baja el telón en mi mente y no consigo ver más. Otras veces me pregunto si esos recuerdos y esas charlas con ella no me las he ido inventando con los años. Porque los recuerdos son frágiles y el tiempo los va difuminando." Read the full article












