Saltando de la sarten para caer en la brasa.
“Ya veo muy difícil que Conga se cristalice tras esta suspensión. Me imagino que simplemente esbozaré una sonrisa cínica cuando dentro de no muchos años la minería informal haga polvo toda esa zona de Cajamarca, pues seguramente van a llegar allí miles de buitres a buscar oro a punta de cianuro, tal como en Tambogrande”. Así terminaba un párrafo de la columna de Aldo Mariátegui, del día 30 de noviembre pasado, es el día siguiente de la noticia de parte de Yanacocha de suspender sus actividades en Conga.
Recordamos el problema de Tambogrande: era 1998 cuando el entonces presidente Fujimori con un decreto otorga a la compañía minera Manhattan licencia para desarrollar actividades extractivas en este valle limonero de Piura amenazando todo su ecosistema. “Salvemos el ceviche” “Salvemos el limón peruano” eran las frases más recordadas de aquella campaña, las movilizaciones se dieron las luchas condujeron a un referéndum con dos simples alternativas SÍ y NO. Obviamente ganó el NO y se celebró así la primera consulta de este tipo frente a la minería; la victoria de esa población agrícola frente a la compañía minera que luego de ese resultado se fue del país el 2002.
En el 2007 la Defensoría del Pueblo detecta conflictos sociales a causa de la minería informal en los distritos de Las Lomas, Tambogrande, Suyo y Paimas.; a causa de contaminación ambiental. “La presencia de la minería artesanal está produciendo una serie de cambios en la estructura económica de los distritos debido a que algunos están pasando de la agricultura a la minería artesanal. Además de los riesgos que se tienen debido a la manipulación de sustancias nocivas (cianuro), los riesgos de contaminación ambiental y la posible afectación de las infraestructuras de riego” se cita textualmente del informe de la Defensoría.
¿Qué pasó con la idea de salvar el limón peruano? Aparentemente existen más de 4 mil mineros artesanales informales y estos han puesto en riesgo todo ese prospero valle agrícola, primero fueron forasteros que llegaron en busca del oro, luego pasaron a esta actividad una parte de los lugareños y así se hizo más y más grande ¿qué nos deja de lección esto? Que si un proyecto minero es inviable por situaciones ambientales para una compañía minera, lo es más para la minería artesanal informal. Si se salva un ecosistema de la minería grande no es para entregársela a la minería más nociva, la artesanal. El estado representado en el gobierno local debe ser responsable de la protección de los espacios junto con la población organizada. Esta lección de experiencia es un ejemplo vivo no solo para Conga sino también para nosotros los cusqueños con Camanti en Quispicanchi.