“Un Templo para Dios”
Nuestro cuerpo fue creado a imagen de Dios.
“Así como los templos de la Iglesia emiten luz y transmiten una belleza interna a través de su apariencia externa, también nosotros debemos ser precavidos y cuidar nuestra manera de vestir y cómo cubrimos nuestro templo personal”.
¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es. (1 Corintios 3:16-17)
Al escoger pertenecer al reino de Dios, nos separamos del mundo, mas no nos aislamos de él. Nuestra vestimenta será recatada, nuestros pensamientos puros y nuestro lenguaje limpio”
Para el cristianismo, la modestia es una virtud que modera todos los movimientos internos del ánimo y las acciones externas de la persona, según sus cualidades y condición. Todo lo cual se consigue mediante de una relación cercana con Dios.
En este sentido, se basa en cuatro pilares esenciales: dos asociados a lo interior, como la humildad y el estudio, y dos a lo exterior, como la modestia en el vestir y en el comportamiento. Las primeras dos, las interiores, se relacionan con la moderación de la satisfacción del propio ego y del deseo de saber aquello que está más allá de nuestra capacidad de comprensión. Las exteriores tienen que ver con el uso de la máxima sencillez en el modo de vestir, comentada en la Biblia (1 Timoteo II: 9), y con cuidar los movimientos, gestos y lenguaje corporal para que no sea ofensivo para los demás.
"No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace." (Dt. 22:5)
– C.Sud














