Historias
Se creían únicos. Se necesitaban con ese sentimiento que te da cuando sabes que sin esa otra parte no podrías vivir. Se amaban, pero antes que otra cosas eran amigos, sabían apoyarse, escucharse y dar el espacio que necesitaba el otro. Resolvían las cosas de la mejor manera, jamás explotaban y nunca decían algo estando enojados. Ella le aportó la madurez y la serenidad para enfrentar la vida. Él le enseñó que no es necesario decir te amo para que el otro pueda sentirlo.
Aprendieron que los besos son una declaración de amor más efectiva que las cartas. Descubrieron que los detalles están dentro de las acciones y no dentro de una caja de regalos. Platicaban de todo, pero disfrutaban del silencio y la tranquilidad que sentían al mirarse fijamente a los ojos. Eran tan celosos de su amor que no permitían que sus conocidos los vieran besándose, sin embargo todos podían ver cuánto se amaban.
Encontraron la estabilidad entre amarse y dejarse ir, sabiendo que siempre iban a volver. A ella le gustaba la lluvia y a él le gustaba tomarla de su mano. Compartieron muchos atardeceres y disfrutaron interminables paseos bajo la Luna. Eran la perfección en una pareja y lo perfecto no dura para siempre. Se necesitaban tanto que no pudieron ni siquiera con la idea de estar lejos, la distancia los separó poco antes de que en verdad llegará.











