Eran tres, fueron cinco, hoy diez.
Interdisciplinariamente cruzan la calle: miran el pavimento, ven concreto en desnivel, ven textura, paleta de grises, ven una buena toma, ven una construcción del hombre, ven relaciones sociales.
Ya en la vereda opuesta ven el límite: de lo urbano, de lo conocido, trazado, captado por satélites. Lo habitado.
Del otro lado el deseo: de conocer y transitar, mapear, dibujar, fotografiar, aprehender, con h, lo desconocido.
La promesa del Rio de la Plata. Aquel río limpio, de cuando se decía veraneo, de mallas largas, de telas que no se secan, de orillas desconocidas, de palito ortega. De mate y sombrilla, de sol, pies en el agua, de historias de instagram, de comida orgánica.
La bandera que llevan los diez: “conocer lo que podemos perder”. Ganarle el territorio al Nuevo Puerto Madero.
Interdisciplinariamente usan Off, pisan yuyo, cortan maleza. Respiran tierra. Ven futuros trazados, ven paleta de verdes, una posible toma con gran angular, ven desinterés del hombre.
Temen al dengue y no lo dicen. Pisan barro y tragan fuerte.
Ven construcciones que no esperan, ven paleta de gris chapa, ven una panorámica no planeada, ven espacio habitado. Ven olvido del Estado.