Hoy te encontré, la salvadora de mi Armadura y yo. Tu lugar ya lo reemplazaron otras personas, ya lo reemplacé yo. Quise gritarte a mil voces “¡Ya me amo! Pero igual cambié, ya soy mejor”, realmente quise gritarte “una oportunidad más”, porque más allá de que hace rato le di un cierre a nuestra historia, hoy quise gritarte bien fuerte a la cara, que mires mis ojos de dolor y escuches claro mi “te extraño”.
Tu lugar lo reemplazaron muchas personas, pero en cada una de ellas, encuentro algo tuyo. Me marcaste, me heriste, me salvaste y te fuiste. Nos vimos muchas veces, nos notamos siempre, la presencia de la otra siempre está y estuvo ahí, todos los días, pero hoy dolió, porque hoy nos encontramos, y no sé cómo te habrá afectado, o si, aunque sea, te importó tanto como a mí. Pero finalmente, me di cuenta de que ya no me necesitas, si quiera me recuerdas, ¿si quiera te importa el bien que me hiciste? Me arruinaste y me ayudaste, te fuiste y me olvidaste, y ya nada más importó.
Hoy te encontré, cambiaste tantas cosas que me perdí, pero seguías siendo la misma. Nos encontramos con que las dos cambiamos -aún mantengo la esperanza de que sí te diste cuenta de mi cambio- quiero que notes que estas nuevas personas me hacen bien. Pero también necesito que hayas notado mi grito silencioso pidiendo que lo intentemos otra vez ahora que las dos cambiamos un poco más, que las dos crecimos un poco más, que las dos maduramos un poco más.
Realmente no quería volver a esto, sentir la sombra de mi Armadura -porque, aunque me salvaste de ella, sos la única que la hace volver- y sentir, nuevamente, que nadie podría ser mi Salvadora mejor que vos.
Espero que ya te hayas perdonado, porque yo ya lo hice, y también ya te perdoné. Quiero que las dos pasemos página y comencemos a escribir una nueva, juntas, que nos demos cuenta de que lo podemos intentar sin hacernos daño en el proceso.
Pero, si nada de esto pasa, te pido por favor que no nos volvamos a encontrar, que simplemente nos notemos, convivamos como dos absolutas desconocidas, porque la sombra de mi Armadura me abruma y me hace sentir pequeña de nuevo, pero ya no lo soy, no quiero ni voy a volver a depender de que vos me salves, porque sé que no lo harás. No te olvido, pero ya no me volverás a dañar; no te olvido, pero ya no te quiero; no te olvido, pero tampoco te odio. No te olvido, B.L.B.F.C.F (por cierto, que mentira más grande esas siglas de mierda).