Que lo bueno me encuentre
Que la luna guíe mis pasos,
que el corazón arda con verdad,
y que las flores crezcan
donde antes solo hubo silencio.
Que los astros dibujen mi destino
con manos de luz y alas de fe,
que el amor —con labios rojos y suaves—
me bese sin prisa, y se quede.
Que todo lo bueno me siga,
me encuentre en la noche más larga,
y se quede conmigo
como estrella fiel, como número sagrado: 555.
Que mis ojos vean más allá de lo visible,
que la piel recuerde antiguos secretos,
que el sol y la luna bailen
en mi alma, sin final.
Que lo bueno no se pierda.
Que lo bueno me abrace.
Que lo bueno me elija,
y jamás se vaya.












