—Sabes que no vas a encontrar a alguien como el. —Dijo Tom sentándose al lado mío.
—Esa es la idea. —Conteste poniéndome de pie en frente de el. —Dime ¿Cuanto te pago Nathan para que dijeras eso?
—Nada, se que no vas a encontrar a alguien como el porque es cierto, y el no va a encontrar a nadie como tu.
—Tom, te agradezco que hayas sido nuestro “cupido” desde el principio, —Dije haciendo énfasis a la palabra cupido y haciendo comillas en el aire con los dedos. —Pero creo que es tiempo de que nosotros resolvamos nuestros problemas.
El se levanto, tomo su chaqueta que se encontraba atrás de mi tirada en el sofá. Se la puso y volteo a verme diciéndome con la mirada que tenía que irse, caminamos hacia la puerta yo detrás de el con los brazos cruzados, abrió la puerta, volteo hacia mi y se recargo en el marco de la puerta.
—Te extraña Malvina. No viene a hablar contigo porque tiene miedo que en cuanto lo veas le azotes la puerta en la cara. —Tenía razón, tal vez eso seria lo que haría si lo viera tocando a mi puerta.
—Mejor dile que venga y hable por si mismo, me abstendré de la azotarle la puerta.
Se acerco a mi y beso mi mejilla en forma de despedida, vi como se alejaba y entraba a su auto para después salir rápidamente en este. Gracias a Tom había conocido a Nathan, esa noche Tom me llevo a celebrar con sus amigos a la fuerza, no quería ya que no conocía a nadie pero el insistió y al final cedí.
La primera vez que vi a Nathan había llamado mi atención ese flequillo que le caía por la cara y esos iris verdes que se confundían de color por las luces en el bar, Tom noto que lo habia estado viendo, “el también no te deja de ver” susurro en mi oído, sonreí instantáneamente y le di un codazo leve en las costillas. “Nathan, Malvi, ya que hoy no vienen acompañados deberían hacerse compañía.” dijo Tom con un tono pícaro y alzando las cejas rápidamente, yo solo me reí y baje la cabeza negando viendo mi celular para evitar que todos vieran mis mejillas rojas. “¿Quieres bailar?” vi como extendía su mano hacia mi sonriendo de lado solo mostrándome una parte de su hermosa dentadura. Asentí solo con la cabeza, tomo mi mano y nos alejamos de los demás mientras hacían la típica burla.
No había enojo que durara por siempre y menos siendo el, al final de cada pelea terminaba contenta con el, siempre caía ante sus encantos pero ya me había cansado de pelear todo el tiempo, peleábamos por cosas insignificantes y la paciencia se me había acabado.
Caí en el sofá, tapando mi cara con mis manos, sonó mi celular que se encontraba en la mesita de centro, lo tome pero ni si quiera me moleste en ver quien era, solo conteste.
—¿Malvi? Necesitamos hablar, ¿Puedo ir a tu casa? —Era Nathan, enseguida escuche su voz me levante de golpe como si hubiera tocado a mi puerta.
—Ya te dijo todo Tom, ¿Cierto?
—Espero que en serio no me azotes la puerta.
—Veamos. —Dije retándolo.
—Abre entonces. —Tocaron la puerta 3 veces seguidas, me acerque a ella con el teléfono aun en el oído, me pare de puntillas para ver por el pequeño visor hacia afuera y vi a Nathan, colgué y abrí la puerta suavemente solo dejando ver la mitad de mi cuerpo.
—¿Por que preguntaste si podías venir si ya estabas aquí? —Cuestione “enojada”, mi orgullo no me permitía hablarle de otra manera y odiaba eso.
—No quiero pelear, vine a hablar ¿De acuerdo? —Abrí la puerta por completo y señale con la mano que pasara, entro y cerré la puerta tras el. Me recargue en la pared con los brazos cruzados, viendo como jugaba con las llaves de su auto en una mano y la otra en la bolsa de su pantalón.
—Te escucho. —Musite. Respiro profundamente y continuo.
—Lo siento, ¿Ok? perdón por hacer que pelemos todo el tiempo, por hacer que te amargues la vida conmigo y entiendo si no quieres volver a hablarme ni ser mi novia, creo que hubieras preferido no haberme conocido, creo que hubiera sido lo mejor…
—Espera, dices que ¿hubieras preferido no conocerme? —Pregunte incrédula.
—Supongo que estarías mejor si no me hubieras conocido.
—¿Como puedes pensar eso? Supongo que tu eres el que hubiera preferido no conocerme. —Pase al lado de el y me senté en el sillón que estaba atrás de el, giro a verme y se quedo callado sin poder sostenerme la mirada, creo que eso era un sí.
—Yo nunca me hubiera arrepentido, Nathan.
—No he dicho que si.
—El que calla otorga ¿No? —Dije con la voz quebrada. —Creo que deberías conseguirte otra novia.
—¿Es en serio? ¿Quieres tirar a la basura todo? —Me encogí de hombros sin poder verlo a la cara. —De acuerdo, voy a seguir tu consejo.
—Adiós Nathan. —Dije viendo hacia el suelo mordiendo mi labio inferior esperando que no viera que estaba al borde del llanto. Caminó hasta la entrada y lo seguí, abrió la puerta con fuerza, el ahora estaba enojado mientras que yo… Yo era un lío de emociones. Caminó hasta su auto sin mirar atrás, con los puños cerrados, pude ver como pasaba su puño por debajo de sus ojos. Cerré la puerta hasta que ya no pude verlo más.
¿Lo extrañaba? Claro que lo hacia, extrañaba poder escuchar esa peculiar risa, poder acomodar ese flequillo cada vez que salía de su lugar, extrañaba sus besos, el poder quedarme dormida entre sus brazos, cuando dije “Adiós Nathan” dije adiós a todo eso.
Siempre me preguntaba si ya tendría una chica suertuda a su lado, no había sabido mucho de el desde ese día y cada vez que los chicos lo mencionaban trataba cambiar de tema. Tom sabia como me sentía, era el único al que le pude contar cuanto lo extrañaba.
—Esta tratando de remplazarte. —Dijo Tom rompiendo el silencio.
—¿Qué? —Sabia de quien hablaba pero era algo extraño que el empezara a hablar sobre Nathan.
—Nathan esta tratando de olvidarte con cualquiera que se le cruce en frente.
—Es libre, puede hacer lo que quiera con quien le plazca. —Voltee hacia otro lado, esperando que Tom dejara de hablar de el.
—¡Deja de hacer como si no te importara!
—¡Le doy la misma importancia que el me da a mi! —Respondí fría.
—Sabes que te quiero Malvi, pero… ¡Deja de ser tan orgullosa y habla con el!, no eres la única que esta triste. —Miro su celular y se levanto. —Me tengo que ir, nos vemos luego. —Camino hasta la puerta y sin decir mas se fue.
“No eres la única que esta triste.” esa frase se repetía una y otra vez en mi cabeza como una cinta rayada, nunca pensé en el y mucho menos en lo que sentía, o mas bien no me lo permitía pensarlo. Salí a caminar para acomodar un poco mis pensamientos, o al menos despejarlos.
—Necesito hablar con el. —Me dije a mí misma. Me dirigí hacia su casa, decidida a arreglar todo, si es que aun había un arreglo.
Mi teléfono sonó, era Max.
—No hables, solo escucha. —Susurro en el teléfono, se escuchaban otras voces en el fondo, obedecí y guarde silencio mientras aun me dirigía a casa de Nathan.
—¡Pues solo habla con ella! —Era la voz de Tom.
—La última vez que hable con ella me termino. ¿Crees que será bueno? —Era Nathan y… Su tono de voz no era nada agradable.
—Está bien, entonces continúa siendo un idiota que sale con cualquiera solo para poder olvidarla. —Dijo Jay.
—¿Creen que me siento bien haciendo eso? Ir a un bar a tomar, encontrarme con una chica linda e imaginarme que es Malvi. Soy un idiota, lo se, solo me gustaría que dejaran de recordármelo.
—Estamos preocupados por ti y Malvi. —Dijo Siva con un tono de voz mucho mas bajo que el de los demás. —Vinimos a tu casa para ayudarte, no para regañarte.
—¿Quieren ayudarme? De acuerdo, hagan que Malvi vuelva a quererme, que deje de extrañarla tanto, que vuelva a ser lo de antes, hagan que ella este a mi lado. —Dijo Nathan por ultimo, escuche como todo se quedo en silencio.
Se formo una sonrisa en mi rostro, sabia que estaban en casa de Nathan así que corrí lo mas rápido que pude hasta que escuche que hablaron de nuevo.
—¿Que estas haciendo Max? —Pregunto Nathan. Se escucharon unos pasos. —¡Max! ¡Dame tu celular! —Se escucho demasiado ruido, suponiendo, Nathan trataba de quitarle el teléfono a Max, se había dado cuenta que había escuchado todo.
—¡Malvi! —Grito el chico del los iris verdes en el teléfono. Estaba ya a una calle de llegar a su casa, así que empece a caminar lento.
—Hola Nath. —Respondí apenada, por haber escuchado su conversación.
—¿Escuchaste todo lo que dije?
—Si, eso creo. —Llegue a su casa, pero me detuve a unos pocos pasos de su puerta.
—Ya me canse.
—¿Cansarte de que?
—Me canse de ser un idiota que no quiere admitir que te extraña, quiero… Quiero poder verte de nuevo…
—Abre la puerta. —Lo interrumpí, escuche sus pasos rápidos y abrió la puerta por completo, colgamos los dos al mismo tiempo y sonreí al verlo de nuevo. Salió y antes de que cerrara la puerta vi como sonreían los chicos al vernos.
—Entonces ¿Me extrañas? —Dije sonriendo, la verdad no podía dejar de sonreír.
—¿Quieres que lo vuelva a decir? Lo diría todas las veces que quieras para convencerte. —Contesto. —¿Escuchaste lo que dijo Jay?
—Si.
—Intente remplazarte tantas veces, llenar ese vacío que me habías dejado, pero me canse de las imitaciones.
—Yo ojalá hubiera sabido que nunca iba a encontrar a alguien como tu. —Quedamos en silencio por unos minutos, sin saber que decir.
—Entonces ¿Quisieras ayudarme a ya no remplazarte en mi corazón? —Pregunto.
—Encantada lo haría. —Tomo mi mano y la entrelazo con la suya, viéndome directo a los ojos, mientras los dos nos sonreíamos el uno al otro.
No necesitábamos palabras para decirnos cuanto queríamos al otro y cuanto lo necesitábamos, pude ver la misma mirada que tenia cuando nos conocimos y eso me dijo que esto no era el fin, sino el principio.