"Qué maravillosa es la mística de la palabra, pienso. Vivimos alegremente la era del eufemismo. La sociedad de hoy necesita que las palabras escondan, sugieran más que muestren.
Es una epidemia. Izquierda y derecha debaten para hacerse con el control del eufemismo: ¿pin parental o veto educativo? ¿Violencia machista o violencia intrafamiliar? La palabra cada día es más importante porque ya nadie bucea en las intenciones. Así se pierde la lírica: la masa forma parte de una «sociedad civil», en la que los hombres no viven en la pobreza, ahora son «económicamente débiles», donde no se despide al trabajador, sino que se «extingue la relación laboral» con la empresa, y entre todos hacen frente al «crecimiento negativo» del país.
Qué maravillosa es la mística de la palabra, pienso. Vivimos alegremente la era del eufemismo. La sociedad necesita que las palabras esconda
Pero no sólo se pierde la lírica, también se pierde la épica: ya no se acaban las guerras, sino que «cesan las hostilidades», los combatientes pueblan los «centros penitenciarios», y al retirarse ya no quedan genocidios sino «limpiezas étnicas», «reajustes sociales», «equilibrios territoriales»."
Carlos Mayoral-Eufemismos.
Tal y como vaticinaba Adolf Huxley en Un mundo feliz, la 'neolengua' viene de nuevo.








