✃ your muse visiting mine in the psych ward my muse visiting yours in the psych ward (lo hice mal, je)
¿Hospital psiquiátrico? No tenía idea de cómo había terminado allí y menos yendo a visitar a ese tío que tan poco le agradaba. Bueno, quizás, si estaba allí, algo debía de agradarle. Recordaba poco cuando lo llevaron allí, sólo que fueron algunos disturbios y rumores que corrían de un lado hacia el otro. Ella no le encontraba sentido alguno al por qué se lo habían llevado, parecía que vivieran en los años sesenta. Lo que decían que era una enfermedad, para ella no lo era. Bien, quizá el morocho era algo exagerado con el tema del sexo, pero no para hospital psiquiátrico.
Sin embargo, ella seguía allí. Era la octava vez que se replanteaba levantarse e irse, realmente no tenía razones para estar allí. Estaba a punto de levantarse cuando la llamaron. Le dieron algunas precausiones de rutina. Dudaba que él pudiera hacer las cosas que los médicos decían, y ella se preguntaba ¿por qué le dejaban verlo? no parecía algo muy controlado, ya que no habían verificado la relación que tenían ni cómo podía afectarlo, cosas que pensó deberían hacer.
Llegó al lugar de reunión. Había algunas mesas y sillas de un color demasiado muerto para ser agradable. Rápidamente distinguió los negros cabellos de quien había sido su compañero en la universidad y se acercó a sentarse frente a él—. Aún sigues robándome la habitación, ¿eh, Dorian?—Preguntó con una sonrisa, ya que aquél era un recuerdo bastante divertido de los dos juntos.
Send my muse a dream, whether it be a nightmare, a wet dream, a trippy dream, or whatever else and I’ll write my muses reaction waking up after that dream.
El movimiento de los dos cuerpos masculinos en armonía era poético. Nadie podía negar lo atractivos que ambos eran, lo bien que se complementaban, rubio y castaño, era un acto tan estético, tan instintivo, y tan jodidamente sensual. No era nada gentil, pero en sus sueños rara vezz lo eran. ¿Lo mejor? Que no sabía que estaba soñando. Era como estar viviendo allí esa lucha por dominar de ambos, la sexual lucha por volver al otro la parte sumisa. Y allí, Auden lo logró. Ah, todo lo que le haría al castaño. Lo prepararía tan bien con su lengua, probando cada rincón de su entrada acariciando la tensión del aro de músculos con la punta de ésta antes de dejar que sus dedos se introdujeran. Sabía por observación, por experiencia, que seguro el otro no estaba acostumbrado a jugar la parte pasiva, y lo quería excitado. Excitado y abierto para él. No recordaba su nombre, y eso no importaba, sólo lo hacía mejor.
La alarma sonó con estridencia en la habitación, y un gruñido de frustración escapó de la garganta del rubio cuando se estiró a apagar el despertador. Reparando entonces en la erección que tenía bajo las sábanas. Ah, genial, justo lo que necesitaba. Acababa de intercambiar un par de palabras con el tipo y ya le provocaba ese tipo de sueños. Su conciencia debía de estar jodidamente loca. Como fuera, al darse cuenta que sus compañeros de habitación ya se habían ido a sus clases, no dudó en continuar, sólo por unos minutos más, con la fantasía que su subconciente le había regalado para darse un buen final.
My muse’s reaction to being sent accidental nudes:
Unos cinco minutos después mi celular sonó (esperaba para mi suerte que fuera algún amigo invitándome a hacer algo), indicando que un de un numero sin reconocer había llegado a mi bandeja de entrada. Algo extraña, intrigada y llena de curiosidad lo abrí sin pensarlo dos veces. ¿Quién es él? Abrí los ojos de par en par al ver a un chico completamente desnudo, desde los pies hasta la cabeza, tal y cual Dios lo trajo al mundo.— Esta más bueno que el pollo, esta más bueno que comer con las manos. —comenté, detallándolo y cuando por fin decidí mirar su rostro, lo reconocí: Dorian. Había hablado una sola vez con él, cuando dijo que su cámara me amaba, bien, yo puedo decir que su cámara lo ama.