el ruido de la música bailaba impaciente a lo largo de sus tímpanos, obstruyendo sus sentidos casi tan rápido como el alcohol y estupefacientes que mantenían en una catastrófica línea su andar. empujaba gente a diestra y siniestra, utilizando sus zafiros únicamente para captar otra botella de alcohol para ahogar la pésima decisión que tomó al trotar a una realidad donde las hormonas juveniles y la idiotez en su máximo esplendor lo iban a asesinar. no tenía paciencia, mucho menos cordura, lo cual afirmó al ver entre tanto rostro asqueroso los labios que en un pasado lo encadenaron al sufrimiento eterno del amor. “¿clemence?” balbuceó cual niño asustado, petrificado momentáneamente ante la posibilidad de volver a tener en brazos a quien en algún momento le había dado significado a su vida sin fin. se hizo paso rápidamente entre la gente, sin importar si las hacia trastabillar con sus propios tragos o bien ligara más de un insulto. allí estaba, la mujer que estremeció hasta el último nervio de su corazón, aquel que creía fundido en las penumbras de sus recónditos demonios. “¿¡clemence!? dime que todavía te acuerdas de mi, menos la parte en la que fui un imbécil y te deje ir” tras tomar a la muchacha de los hombros, procedió a escupir esas palabras como pudo por sobre el estruendo que causaban los parlantes. ( @falsegvds )