Escrito el 23 de abril 2025
Hay momentos en los que el alma no puede más.
En los que el silencio duele más que cualquier palabra.
Escribí esto en uno de esos días, donde el pecho se siente apretado y la mente no deja de recordar. No busco respuestas. Solo necesitaba soltar, escribir, y respirar a través de lo que siento. Si tú también estás luchando con una ausencia, con un adiós que no sabes si fue definitivo, espero que estas palabras te abracen un poco. Porque a veces, lo único que nos salva… es saber que no estamos solos en el dolor.
Cómo se Sobrevive al Silencio de Quien Amamos
Para los días en que duele el alma. Hay días en que el corazón pesa más que el cuerpo, en que el silencio de quien amamos se convierte en eco y cada latido parece preguntar:
"¿Y si ya no queda nada?"
Pero incluso en este vacío, hay algo que sigue en pie: yo. Rota, temblando, llena de dudas, pero aquí.
Y tal vez hoy no sé cómo sanar, tal vez no encuentro respuestas, pero tengo derecho a llorar, a sentir este nudo en el pecho, y a recordar que el amor propio también se construye en los escombros.
No sé qué sigue, no sé si él aún piensa en mí, pero sí sé que estoy aprendiendo a sostenerme, aunque el mundo se sienta frío. Y eso, aunque duela, también es fuerza.
A veces siento que me rompo en silencio
Hay momentos en los que me quedo mirando la nada con los ojos llenos de todo. Y me pregunto si él, en algún rincón del día, siente aunque sea un poco de este temblor que me habita.
Me duele pensar que no. Que tal vez su mundo sigue y yo soy solo un recuerdo borroso, una historia que ya no duele, mientras yo todavía escribo con lágrimas lo que no puedo decirle.
Pero también hay algo en mí que se niega a rendirse: una parte suave y herida, que sigue creyendo que merezco más que un adiós sin explicación, que un amor que calla y se va sin mirar atrás.
Así que hoy, aunque duela, me abrazo con fuerza. Aunque mi voz tiemble, me repito: no estás sola. Estás sanando, aunque no lo parezca.
Y me duele haberlo conocido
A veces siento que conocerlo fue un castigo disfrazado de destino. Que el brillo que un día trajo a mi vida, ahora es una sombra que no me deja dormir tranquila.
Me duele haberlo conocido. No porque no lo amé, sino porque ese amor me está rompiendo desde adentro. Porque ahora cargo con su ausencia como si fuera parte de mi piel.
¿Cómo algo tan bonito terminó siendo una herida abierta?
¿Por qué alguien que significó tanto, puede irse sin mirar el caos que deja?
Me pesa no haber sido suficiente, me pesa imaginar que ya no siente nada, y más me pesa que yo todavía lo sienta todo. Pero entre tanto dolor, me esfuerzo por no odiar el recuerdo, aunque queme. Porque también fui feliz, porque también fui yo. Y ahora soy esa misma, solo que más herida, más callada, pero también más real.
Y algún día —aunque hoy no lo crea del todo—esto dolerá menos. Algún día podré decir su nombre sin sentir que me desarmo.
Y aunque duela… sigo aquí
Me duele haberlo conocido, sí. Me duele cada recuerdo que no volverá, cada mensaje que ya no llega, cada silencio que grita más que mil palabras. Pero también estoy aquí, viva. Sintiendo todo esto porque tengo un corazón que ama de verdad, porque fui capaz de entregarme con todo, y eso, aunque ahora me rompa, también habla de mi fuerza.
Tal vez hoy no puedo ver el camino, pero tengo la certeza de que el dolor no es mi destino, solo una estación en el viaje. Y sé que cuando este llanto se apague, cuando esta tristeza se vuelva más tenue, me voy a mirar con nuevos ojos y voy a reconocer a la mujer que sobrevivió al amor que la hizo pedazos.
Porque sigo aquí. Y eso, por ahora, es suficiente.
-𓆩 𝒀𝒆𝒔𝒊𝑺𝒕𝒓🌒𝒏𝒈 𓆪
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